Posts tagged ‘sintetizador’

LOVE MY WAY – The Psychedelic Furs


Del álbum Forever now (CBS, 1982)

Los Pieles psicodélicas sacaban su álbum recopilatorio All of This and Nothing en el año 88, estando yo en plena adolescencia y receptivo para todo aquello que sonase a pop y rock “diferente”. Gracias a este vinilo, que aún conservo, conocí y berreé todos sus éxitos. Y recuerdo especialmente la sensación que tenía cuando escuchaba su música: era una especie de inquietud. Me gustaban sus canciones, son pegadizas y funcionan en general con comodidad. Es un pop con un alto potencial comercial. Sin embargo, la voz cascada y más grave que aguda de Richard Butler, los teclados oscuros de pads ochenteros dando pinceladas por aquí y por allá, el uso del saxofón (instrumento que no apreciaba yo en su justa medida) y esa cierta melancolía que respiraba la new wave, me dejaba sin saber si debía apostar todo por ellos o retirar la puja. Hoy tengo la respuesta, muy lógica y evidente: depende ;)

Dando un repaso a su discografía y sus éxitos, encuentro detalles que refrendan mi opinión. La propia estética de las portadas pasa del estilo Velvet y de pop Warhol que lucen en sus primeros discos, al glamour que respira su 4ª portada, cercana a la estética glam, e incluso a recordarnos a ese Michael Jackson del vídeoclip “Bad” en la 5ª.

También vemos cómo los productores de cada LP son diferentes, y eso se aprecia con claridad en un recopilatorio. Cada canción te lleva a sitios distintos. No puedo decir que suene a eclecticismo, porque es un grupo con un sonido muy peculiar y personal. Pero “Love my way” fue producido por Todd Rundgren, y no es una información gratuita, como luego veremos.

Lo que sí aprecio en la carrera de estos chicos es un cierto anhelo de éxito comercial, una aproximación a un público de masas. Y eso es algo que te obliga estilísticamente hablando a lo largo de tu carrera. ¡Ojo! No lo digo como algo peyorativo, en muchas ocasiones ha generado productos de gran calidad y perdurabilidad en el tiempo.

Este es para mi el caso de “Love my way”. Y más aún ahora que parece que el indie tiene que sonar a los 80. Cuando escuchas un tema como este pasados 30 años y piensas que supera a muchas de las propuestas actuales en esa línea, que la muchachada “independiente” de hoy podría considerarlo un éxito, es cuando te das cuenta de la calidad de este trabajo.

Seré en esta ocasión os daré diez razones para escuchar la canción y disfrutarla con más intensidad:

1. La ya citada voz de Richard, sello personal del grupo.

2. El uso del xilófono (gloria bendita). En el videoclip aparece una marimba, más potente visualmente hablando, pero yo apostaría por que es un xilo.

3. La serie de acordes de la estrofa sobre un modo frigio: Do mayor – Si menor.

4. La resolución del estribillo con los acordes Do mayor y Re mayor, que siguen flotando sobre dicha modalidad. Me encantan estas figuras armónicas que no descansan sobre el centro tonal que nuestro oído nos pide (que sería Sol) y que evolucionan con tan sólo tres acordes.

5. ¡El bajo, por favor! Se usa con mucha prudencia. En la estrofa aparece y desaparece, un detalle que no todo el mundo aprecia, pero que siempre se nota. Cuando llega el estribillo, a marcar con fuerza las corcheas, como requiere el momento.

6. Y esto me lleva al estribillo. Que maravilla cuando una canción sabe contenerse para emocionar cuando hay que hacerlo. Fijaos en cómo crece el tema. Esto es algo de lo que a menudo se olvidan las producciones actuales “ochenteras”.

7. Guitarra comedida y teclados muy cuidados, con un par de pads y algún detalle en las estrofas… que gusto.

8. No he hablado de la batería, sin grandes aspavientos pero siempre en su sitio. Fijaos al final de la canción como usa el base y los toms, así como en los estribillos. El sonido, claro está, nos sitúa en su época, con esos bombos con mucho agudo y esas cajas tan características.

9. No os perdáis ese momento, sobre el minuto y medio, en que el estribillo es cantado sobre la base armónica de la estrofa. Lo que decía antes, esto es hacer que lo música evolucione con tan sólo tres acordes.

10. Esas letras que no dicen nada pero que tienen sentido. Muy de ingleses de aquel momento, dejando atrás el punk pero recordándolo en detalles. Por otra parte, no deja de ser otro “my way”.

Creo que son razones suficientes. Escuchad y opinad al respecto.

Versión en directo, en el programa “La edad de oro” de RTVE, año 84:

2 abril 2012 at 4:19 pm 4 comentarios

VUELVE CONMIGO A ITALIA – Hidrogenesse


Del álbum Bestiola (Austrohúngaro, 2008)

Se acerca el fin de la sequía estival que caracteriza a estas tierras y que yo he aplicado a este blog. Llegó el momento de volver al trabajo plenos de energía, apuntarse a un gimnasio, empezar una interesantísima colección sobre vajillas decimonónicas o aves de corral y retomar el posteo con más ganas que nunca.

Y conste que no es cierto que haya estado todo el verano mano sobre mano. De hecho, ha supuesto el comienzo de nuevas andanzas musicales, que ya avancé en un post anterior y que puedes escuchar pinchando aquí.

Leyendo el título de este artículo podría pensarse que me fui a veranear a Italia y vengo en plan nostálgico. No es así, queridos/as. Se trata de un viaje que hice con el instituto en primavera, el fin de curso de 1º de Bachillerato, y cuyas fotos he aprovechado para montar en un vídeo colgado en vimeo. Ellos lo pasaron bien, nosotros lo pasamos bien… todo estupendo (pa que luego digan). Esta canción forma parte de dicho montaje, como no podía ser de otro modo. De hecho, acompaña los créditos finales :)

Y es que el dúo barcelonés logra captar la atmósfera del recuerdo. El deseo de volver a visitar esos sitios que nos fascinaron y que probablemente son más bonitos en la memoria de lo que lo fueron en su momento.

Siempre haciendo alarde de un loable sentido del humor que hace que las letras sean parte fundamental de su trabajo, Hidrogenesse se emplea a fondo en esta ocasión con la parte musical. Un sólido tecno pop (en su acepción española) que destaca entre muchos de sus temas, inmersos en un tonti-pop de escaso valor musical. Los sintetizadores, el vocoder y una caja de ritmos que marca el contundente avance de la música son sorprendidos por un piano (quiero pensar que electrónico) que nos transporta a los años dorados del synth pop.

Recuerdo que, cuando la escuche por primera vez, lo que más llamó mi atención fueron las modulaciones que se producen en lo que podríamos llamar estribillo (concretamente al decir “cutre y barata”). Ese giro armónico dota de nuevo impulso a una música que podría haber resultado con facilidad repetitiva. Todo un acierto.

Sería absurdo querer hacer un análisis más pormenorizado de una canción que debería gustar por la sencillez. Hay bastante densidad de sonidos electrónicos, pero eso no debería más que hacernos sentir ese empuje que proporciona la buena música, la que parece ser de construcción simple. Como simple es (a mi juicio por exceso) el vídeo que acompaña a las imágenes. Imagino que verían, como yo, el giro d’Italia en aquellas tardes veraniegas del pasado y que han querido homenajear una época. Desde luego, con la música lo han logrado.

29 agosto 2010 at 9:21 am 1 comentario

HAPINESS IS EASY – Talk Talk


Del álbum The colour of spring (EMI, 1986)

A finales de los 80 hizo acto de aparición en mi casa un invento que, curiosamente, me abrió los oídos a gran cantidad de música. Se trataba del hilo musical. Y digo curiosamente porque era un aparatejo pensado para poner música al consultorio de un dentista o al hall de un hotel, es decir, en principio su objeto era programar música de ascensor. Se trataba de radio de pago, sin anuncios, aunque la calidad del sonido no era nada buena (insisto: ¿quien quiere altas calidades si va a sonar por el sistema de megafonía de un aeropuerto de los 80?). Tenía varios canales de diferentes estilos y a menudo ponían los discos completos, algo que movería a mi padre a decidirse a instalar tal invento en casa.

Editaban una revistita en la que venía la programación del mes y yo, amante de la música ya entonces, la seguía con fruición, buscando discos interesantes que grabar y que descubrir. De esta manera me encontré con joyas como el primer disco de la neoyorkina Suzanne Vega, el “Confessions of a pop group” de The Style Council o el disco que hoy nos ocupa, del que no habría tenido noticia de no ser por el aparatito en cuestión. En todos ellos encuentro, aún hoy día, la melancolía de esa época de mi vida, que se suma al sonido mate un poco marca de la época y un poco debido a las grabaciones en cinta que yo hacía sobre aquellas emisiones de dudosa calidad.

Talk talk era un grupo que había triunfado (relativamente) con algunos éxitos en sus dos anteriores discos, siendo encasillado dentro del synth-pop y comparado con grupos como Duran Duran. Y llegó su tercer disco, que suele significar la consagración o la definitiva decadencia. Ellos optaron por la tercera opción, tomar un camino secundario al del éxito o el fracaso y hacer la mejor música que podían hacer, lo que les supuso serios problemas con EMI y el reconocimiento de la crítica (que no del público) con el paso del tiempo. El disco merece la pena en muchos de sus cortes, siendo para algunos, junto con sus siguientes álbumes, precursores del post-rock. No veo tan clara esta afirmación, más bien se trata de una ampliación de los límites del pop, utilizando armonías, formas e instrumentaciones más cercanas al jazz y a músicas más cultas, por así decir.

“Hapiness is easy” tiene la responsabilidad de abrir esta magnífico álbum. Lo hace una batería “a pelo” que nos sitúa ya en la vanguardia: sigue sonando actual. El bajo rompe esa situación y se mantiene presente y muy activo, añadiendo interés rítmico con prolongados silencios, un efecto que me encanta y que da relevancia a su participación. La instrumentación está pensada al milímetro, surgiendo de la maraña polifónica el piano, la guitarra, los teclados y las cuerdas. Sobre este tejido sobrevuela la cálida y extraña voz de Mark Hollis, a la que se sumarán los niños que aparecen en el estribillo (un curioso estribillo, por cierto, sobre el ostinato de una guitarra acústica). Las sutiles modulaciones que se suceden y el fantástico sonido de sintetizador elegido para el solo permiten que tenga una duración superior a seis minutos y que supere dicha prueba.

No cabe duda de que estamos aún ante una producción de la new wave, pero el uso que se hace ya de los sintetizadores y su cómoda relación con los instrumentos acústicos es muy de agradecer. Y, sobre todo, la enorme calidad que demuestra la armonización, esa textura de instrumentos que van surgiendo por aquí y por allá aportando color. Supongo que ese es el “Color de la primavera” versión Talk Talk. Disfrutémosla, ahora que el azahar ha hecho (¡por fin!) acto de aparición por las calles sevillanas.

[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=tpGkiZ7FGmg%5D

10 abril 2010 at 6:22 am 3 comentarios

FLIM – Aphex Twin


Del EP Come to daddy (Warp Records, 1997)

Para Boecio, allá por el medievo, la musica instrumentalis era el nivel más bajo que podíamos encontrar en la música, totalmente alejada de las órbitas celestiales. Luego llegarían los románticos del XIX para darle la vuelta a la tortilla, considerando a la música sin palabras como la forma más elevada de arte, más cercana a lo sublime. El final del milenio trajo consigo el posmodernismo, algo así como un nihilismo práctico de andar por casa, y un nuevo concepto de la música que todavía se está fraguando.

No sé si el señor Richard David James está puesto en cuestiones teórico-musicales, pero su música responde a esta nueva forma de entender el mundo de la que me siento partícipe. No en vano nació unos días después que yo en Irlanda. Nunca seguí demasiado su obra y, sin embargo, cuando la escucho me siento cercano a lo que se deja ver más allá de ella, teniendo siempre en cuenta que han pasado ya 12 añitos de la publicación de “Flim”.

Se trata de música instrumental, algo que dentro de la electrónica era frecuente en los 90. No es música para bailar per se, aunque había trabajado como dj en raves y producido mucha música de baile. Detrás de su obra no hay un grupo pop o rock, es el trabajo de un único autor que se autoproduce e interpreta todo lo que hace. Un concepto más cercano al de compositor romántico, que apenas concede entrevistas y se envuelve del misterio del pseudónimo. Sin embargo, es un trabajo artesanal, de horas programando un secuenciador o buscando el sonido más adecuado al sintetizador y que no se distancia de lo popular, fácilmente accesible. También el propio Aphex Twin (o cualquiera de sus alter ego) realiza un trabajo colaborativo a la hora de producir la multitud de mezclas que hizo para otros artistas. En este sentido hay una nueva concepción de la música más cercana a la artesanía del sonido.

Quizás es demasiado lo que quiero entender de un simple corte de 3 minutos. Escucho música electrónica de baile y cambios de compás, complejos patrones de batería y minimalismo, tempos tranquilos y rápidos simultáneos, aspectos más cultos y otros más populares. La electrónica abandonaba en los 90 las fronteras establecidas por el pop o la música contemporánea para situarse en un nivel nuevo. En general se trató de catalogar (como no) a estos autores dentro del “tecno inteligente“, categoría que, como ya comenté por algún sitio, me parece abominable. Yo me quedaría mejor con lo ambiguo, y situaría la obra de Aphex Twin junto a la de Moby o Luc Ferrari (no se me mosqueen los clásicos, sinceramente creo que hay que derribar fronteras).

Sobre el sonido: un sintetizador de un blando sonido tipo arpa y larga reverberación realiza una melodía con un sencillísimo acompañamiento de apenas una o dos notas; un secuenciador desarrolla patrones de batería electrónica a un tempo elevado y constantemente cambiantes (con un interesante efecto de ritmos ternarios); a esto se une un leve bajo sintetizado, casi imperceptible, y unos detalles de “cuerda” -sintetizada, of course- al final. Formalmente no tiene secretos: un par de secciones se alternan.

También aquí veo (perdónenme) el signo de los tiempos. El sonido celestial del sintetizador, delicado cual ninfa del bosque, se encuentra acompañado (o casi acompaña) a los ritmos paganos de baile, al agresivo ataque de la percusión. La elevada música apolínea que mueve sentimientos convive con los ritos dionisíacos. Como escuchaba decir ayer a un poeta por la radio, “me gusta mezclar lo sublime y lo asqueroso, la leche condensada y el chorizo…” o algo así.

Aquí dejo el tema, no sin antes recomendar insistentemente la versión que hacen The Bad Plus, otro ejemplo de superación de límites, fusionando el jazz tradicional con el free jazz, el pop o el rock. Espectácular David King a la batería.

[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=z56OiPR4r2s%5D

[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=sX_Iij8Eyts%5D

25 octubre 2009 at 7:39 am 5 comentarios

TWO WEEKS – Grizzly Bear


Del álbum Veckatimest (Warp, 2009)

Pelotazo indie del verano ha sido este single de los neoyorkinos Grizzly Bear, que han cambiado su experimentación anterior por un pop de corte vocal y que nos recuerda un poco a la época de las pintas que tienen en el vídeo. Yo particularmente soy un gran amante de lo experimental, y me gustan mucho sus piezas anteriores, pero debo reconocer que esta canción tiene su energía -no en vano saltan chispas : P

A destacar la voz de barítono de Ed Droste, de timbre mate y poderoso falsete. Es curioso que los mejores falsetistas no sean los tenores, quienes tiene la voz aguda per se y por tanto hacen menor uso de este recurso, sino barítonos, cuya voz media les exige recurrir a diferentes técnicas que les hagan dominar una tesitura mayor. A la voz principal debemos añadir los fantásticos coros, punto fuerte de la banda (incluso se atreven en directo).

Otro aspecto que resalta es una cuidada instrumentación, consistente en sintetizador, piano eléctrico, bajo y batería. Omiten las guitarras (aparte del bajo) y potencian sonidos de teclado en plan vintage. Los arreglos están muy cuidados -quizás en exceso, aunque no resultan excesivos- con detalles como los ritmos de batería, que se salen del patrón tradicional pop mediante redobles, golpes de una baqueta con otra o efectos dinámicos.

En definitiva, una pieza lograda a la que tal vez falte un poco de naturalidad pop. En cualquier caso a mi me ha servido como punta de iceberg, para aproximarme a un grupo que ha hecho y hace cosas realmente interesantes.

Con respecto al videoclip, dirigido por Patrick Daughters, creo que tiene un concepto que conecta muy bien con el grupo y el tema que éste interpreta. La vestimenta y los rostros hieráticos, que por cierto me recuerdan a los mii de la wii, nos inquietan con su extraño movimiento de ojos y maravillosas pajaritas, con traca fin de fiesta.

[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=tjecYugTbIQ%5D

5 septiembre 2009 at 6:05 pm 3 comentarios


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