Posts tagged ‘parodia’

SINGING IN THE RAIN – Gene Kelly


Letra de Arthur Freed y música de Nacio Herb Brown, publicada en 1929. Utilizada en la película homónima (Metro Goldwyn Mayer, 1952)

Parece que nuevamente se nos chafan unos días de descanso con la lluvia, tan necesaria por mis tierras pero tan inoportuna a veces. Por eso me he planteado poner al mal tiempo buena cara, como hace magistralmente Gene Kelly en esta famosa escena. Verle bailar y cantar bajo la lluvia te pone inmediatamente de buen humor :D

Como sucedería con muchas otras canciones, y con la música en general hasta hace unos 50 años, se trata de interpretaciones de temas antiguos. La originalidad no estaba sobrevalorada, como así ha sido a finales del siglo pasado y, si bien hoy día es posible ver renacer un interés por la música y no por la novedad gracias a las remezclas (en este post, una de ellas), sí es cierto que seguimos considerándolo segundo plato ante la “nueva obra”.

En resumen, que se trata de una canción que aparece por primera vez en la película “Hollywood Revue of 1929” de dicho año, y que seguirá teniendo bastante presencia cinematográfica hasta el año 52, en que se estrena “Singing in the rain”. Os pongo tambien la versión antigua porque es interesante la comparación. Escuchamos una clara evolución en los sistemas de grabación, ya que es posible que la del 29 se realizase con la clásica campana de gramófono, mientras que la del 52 utiliza, por supuesto, los micrófonos. También se aprecia el ruido que dejan los discos, probablemente de cera, del gramófono, algo que desaparecerá con la grabación magnética. Eso sí, la versión de Gene Kelly ha sido, con total seguridad, remasterizada y pasada por todo tipo de filtros que habrán reducido el ruido de las cintas al mínimo, cosa que no sucede en la otra versión. Pero podemos apreciar más diferencias que el ruido: la nitidez de los instrumentos, especialmente la presencia de graves en la más moderna, e incluso el tipo de voz empleado.

Hemos de tener en cuenta que el micrófono supuso una modificación notable de la forma de cantar, ya que permite disfrutar de texturas y matices de la voz que anteriormente no habríamos percibido. La voz de Gene Kelly, por ejemplo, tiene un agradable timbre, bastante mate, sin brillo. Es como si acabase de salir de un resfriado. También se aprecia falta de potencia, subsanable gracias a la amplificación del micrófono, si bien le resta emotividad a alguna de las partes. Por último, y a título muy muy personal, prescindiría de los “gallitos” que utiliza en un par de ocasiones como adorno vocal.

Parece que tan sólo estoy poniendo pegas a la interpretación del bailarín, a quien considero mucho más esto último que cantante, pero no es así. Ese sonido sin brillo ni potencia se convierte en característico del actor, aporta naturalidad y cercanía, es como si estuviese cantando tan sólo para nosotros. El cantante antiguo, con su gran potencia y amplitud vocal, resulta muy extrovertido y tiene mucho más complicado ese grado de intimidad que permite el micrófono (aunque los grandes lo consiguen, claro está).

La instrumentación y el ambiente del acompañamiento también ha sufrido notables cambios de una versión a otra. En el 29 estaba triunfando el swing de las big-bands por toda América, con su melodía principal en trompetas o clarinetes y la improvisación de saxos o trombones, herederos aún del Dixieland de banjo. Más de 20 años después, una película musical requería toda una orquesta (cuerda, viento y percusión). Queda latente el swing sinfónico, remarcado por el claqué de Kelly, pero serán los violines y flautas traveseras quienes llevarán el peso melódico, salvo en ocasiones en que pase a otro instrumento para dar mayor intensidad (metales) o variedad tímbrica (clarinetes o incluso el glockenspiel), pero manteniendo el carácter melódico romántico de la cuerda. Los compositores de cine musical, como se venía haciendo años atrás, recuperan el estilo sinfónico decimonónico. Justo lo contrario que venían haciendo los compositores contemporáneos de música “culta” para conciertos.

En cualquier caso, esta canción y todos sus aditamentos no son nada sin lo importante de la escena: Gene Kelly bailando (y cantando) bajo la lluvia. La escena es, a mi parecer, redonda. Dan ganas de salir a la calle y chapotear un rato.

Por cierto, como en otras ocasiones os encontraréis con el desagradable mensaje de “Video desactivado por solicitud”. He buscado y rebuscado pero no hay manera. Me estoy planteando cómo hacer para que podáis escuchar (y a ser posible ver) estas escenas sin tanto rollo, pero desgraciadamente el negocio es el negocio y no entiende de gente que comparte sus cosas.

Versión de 1929:

También aparece una parodia de la película en mi adorada “La naranja mecánica” de mi amado Stanley Kubrick. Impresionante (y violentísima) escena de 1971:

Recientemente nos encontramos con una remezcla realizada por Mint Royale para un anuncio que toma la escena “prestada” de la película:

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5 diciembre 2010 at 8:24 am Deja un comentario

PALESTINALIED – Walther von der Vogelweide


Del álbum Music of the Crusades. Songs of love and war (Decca Serenata, 1970). Interpretado por Early Music Consort (dir. David Munrow)

Mis primeras escuchas de un estilo o autor clásico están, casi siempre, relacionadas con los discos de vinilo que mi padre compraba por fascículos, de algunas de las varias colecciones que tiene en plan Historia de la Música y similares. Más tarde puede haber una cinta de casete grabada de alguien y, por último, el CD ya comprado por mi. Hoy tenemos este medio para reencontrarnos con aquellas músicas que nos tocaron en su momento y que ahora podemos recuperar gracias a la bondad de personas anónimas, que dedican tiempo y esfuerzo en compartir su cultura.

Ya había hecho una búsqueda infructuosa por Youtube de esta grabación de una de las más famosas canciones medievales del XIII, la Palestinalied (Canción de Palestina), compuesta por el que está considerado el más importante poeta alemán de la Edad Media. Hoy debo haberme levantado más lúcido y he dado con ella con relativa facilidad.

Se trata de una melodía que se aleja de las convenciones habituales entre los minnesänger (Cantores del amor) de la época. Éstos, herederos de los trovadores franceses, solían dedicar sus poemas de una dama de alta cuna en una relación de amor imposible. Vogelweide fue un cantor comprometido con su tiempo y muy crítico con la sociedad en la que se veía inmerso. En esta canción predica la cruzada por la conquista de Palestina, pero a la vez señala que la alabanza a Dios es común entre cristianos, judíos y paganos, que al final todos luchan por un mismo Dios.

Es muy difícil descifrar las notaciones musicales que nos han llegado de época medieval. El uso de los modos rítmicos era habitual entre los poetas, por lo que no solían escribir las duraciones de las notas. Esto lleva a notables diferencias entre interpretaciones de la misma melodía.

Las dos versiones que os presento son parecidas en ese sentido, si bien muy diferentes en carácter. La primera me enamoró en mi adolescencia. Es una dulce versión interpretada por un contratenor con el simple acompañamiento de un par de laúdes. Al principio tan sólo acompañan con simples acordes. En una segunda repetición se establece un contrapunto entre uno de los laúdes y el canto. Pensemos que la polifonía se empieza a extender por Europa, y que los instrumentistas siempre utilizaron la improvisación para sus acompañamientos, así que es una de las posibles soluciones a la canción. En cualquier caso, y en mi desconocimiento de pimpollo, imaginaba yo el delicado canto de amor de un caballero, en una versión peliculera del asunto.

Este canto pseudoreligioso (no olvidemos que la religión lo es TODO en la Edad Media) comienza con las siguientes palabras:

“Ahora mi vida ha adquirido un significado,
mis ojos pecadores han podido ver
la bella tierra y el suelo sagrado
que todo hombre debe honrar.
Esto me concedió Dios:
he llegado a la ciudad
en la que Él recorrió en forma humana.”

La segunda versión que os pongo aquí me llegó un poco más tarde, en forma de cinta virgen grabada por mi “hermano” Vicente. Es, en realidad, una parodia que encontramos en los Carmina Burana del siglo XIII llamada “Alte clamat Epicurus”. Me había interesado por la música antigua, en gran medida gracias a mi ya nombrado benefactor, y esas versiones setenteras que presentan una Edad Media sórdida me fascinaban. En este caso, la dulce canción se transforma en cruento alegato sonoro que pretende situarnos en una época llena de personajes grotescos. Uno se sentía radical cuando escuchaba esa voz imposible que remata la canción, con una zanfoña en el subgrave y percusiones que nos transportan a un cine de corte “Excaliburiano”. Para que os hagáis una idea de hasta que punto fueron irreverentes los goliardos que cantaban los cantos escritos en los Carmina Burana, os traduzco los primeros versos de esta parodia:

“Epicuro grita en voz alta:
El vientre será mi dios.
Este dios tiene por objeto la garganta,
su templo es la cocina
donde abundan los olores celestiales.”

La versión a la que me refiero es la segunda del álbum Carmina Burana Vol. 1 (Harmonia Mundi, 1974) interpretado por el Clemencic Consort (dir. René Clemencic). La primera es la Palastinalied a capella interpretada por el tenor Hugues Cuenod en 1959. Disfrutad de ambas.

20 noviembre 2010 at 9:38 am 1 comentario

THEY ARE THERE! – Charles Ives


Grabada en el Mary Howard Studio en New York City (1943). Basada en su canción “He is there!”, con diferente texto, de 1917.

Esta obra me la grabé de la radio (Radio Clásica, of course) de un concierto del Kronos Quartet. Estos amazing musicians pusieron la grabación original de Ives y sobre ella doblaron voces con las cuerdas, en una proyección sonora bastante lograda. Desde la primera escucha me enamoré de una canción que perfectamente le echa la pata al “God save de Queen” de los Sex Pistols. El tipo canta con la misma técnica de Johnny Rotten (o viceversa, claro está) y el piano es usado, con gran sabiduría, como si de un instrumento de percusión se tratase.

Es evidente que no es la calidad de la grabación lo que cautiva. Se trata, como podréis imaginar, de la emoción que transmite. Ives parece utilizar su música en esta pieza como arma arrojadiza contra la guerra, los políticos y los poderosos, es decir, según el autor los que hacen que no marche bien el mundo. Prácticamente estamos asistiendo a una batalla campal: Ives vs. lo malo del mundo.

Tendríamos que conocer algunos detalles de la biografía de este sorprendente autor americano para poder comprender su lucha. Para empezar, se ganó las habichuelas como agente de seguros. Sí, componía en sus ratos libres y tocaba el órgano para no sé que iglesia, pero nadie supo de su música hasta el final de su vida, cuando curiosamente hacían muchos años que se sentía ya incapaz de componer. Pese a pasar desapercibido para sus coetáneos, es considerado como uno de los padres de la música americana actual, ya que imprimió a la tradición musical europea un sabor nuevo que nos translada a los Estados Unidos con su despliegue de bandas de música de calle, ambientes urbanos, himnos religiosos, etc. Por otra parte, en su familia eran demócratas de toda la vida. Aquí empezamos a intuir que su obra no está exenta de una importante carga ideológica. Pero no era un demócrata al uso: fue más allá. Sus ideas resultaban muy radicales incluso para los demócratas de 1930, no digamos los de hoy día. Estaba a favor de un gobierno mundial para evitar las guerras (la League of Nations sería un primer paso), un límite a los sueldos anuales de los ejecutivos, un teléfono nacional de votación para cuestiones que más directamente afecten a la nación y la prohibición de que cualquier persona rica pudiera interferir en el gobierno. Curioso, ¿verdad?

Son muy bonitas las palabras, “hay que hacer esto”, “deberíamos luchar por aquello”. Él fue aún más alla y, para muestra, un botón. Cuando Lou Harrison estrenó en 1946 su 3ª sinfonía y, gracias a ello, Ives ganó el Pulitzer se deshizo del premio monetario (la mitad se lo dio a Harrison), diciendo que “los premios son para chiquillos, y yo ya estoy mayor”. Señor Charles Ives, cuénteme entre sus mayores admiradores.

Con todos estos datos podemos ya enfrentarnos a una letra cargada y dispuesta a disparar. Con respecto a la obra musical en sí comentaré que utiliza, como hizo frecuentemente, la forma de canción que nos recuerda a un himno patriótico. Sobre una melodía de este tipo, Ives situa un acompañamiento en el piano que resulta a veces muy tradicional, pero que de repente ataca con furia las bases armónicas convencionales. Destacaré el uso del cluster en los estribillos, que nos recuerda al fragor de la batalla. También es muy interesante los rubati que surgen aquí y allá para dar mayor emotividad al texto, como si de un lied se tratara. Charles Ives fue un compositor que hizo uso de la politonalidad con frecuencia, superponiendo melodías muy distintas en un collage sonoro. Aquí es evidente que utiliza todo tipo de tonalidades superpuestas, si bien en general hace más un uso de la armonía por su sonoridad.

El resultado es, para mi, demoledor. Os dejo la letra para que podáis disfrutar de este luchador incansable. ¡Tres hurras por Ives! Hip, hip, hooray…

THEY ARE THERE!

There’s a time in many a life
When it’s do, though facing death,
When our soldier boys
Will do their part that people can live
In a world where all will have a say.

They’re concious always of their country’s aim,
Which is liberty for all.

‘Hip, hip, hooray,’ you’ll hear them say,
As they go to the fighting front.

Brave boys are now in action!
They are there, they will help to free the world.

They are fighting for the right,
But when it comes to might,
They are there, they are there, they are there!
(You bet they’ll be!)

As the Allies beat up all the war hogs.
Our boys’ll be there, fighting hard,

And then the world will shout
the battle cry of freedom,

Tenting on a new campground,
Tenting tonight, tenting on a new campground,

For it’s rally round the flag of the People’s New Free World, shouting the battle cry of freedom!

When we’re through this cursed war,
All those dynamite-sneaking gougers,
Making slaves of men (God damn them),

Then let all the people rise
and stand together in brave, kind humanity.

Most wars are made by small, stupid,
selfish bossing groups,

While the People have no say,

But there’ll come a day,
Hip, hip, hooray,

When they’ll smash all dictators to the wall!

Let’s build a people’s world nation, hooray!
Every honest country free to live its own,
native life!

They will stand up for the right,
But when it comes to might,
They’ll be there, they’ll be there, they’ll be there!
(You bet they’ll be.)

Then the People, not just politicians,

Will rule their own lands and lives,
And you’ll hear the whole universe
Shouting the battle cry of freedom,

Tenting on a new campground,
Tenting tonight, tenting on a new campground,

For it’s rally round the flag
of the People’s New Free World,
Shouting the battle cry of freedom!

17 julio 2009 at 11:17 am Deja un comentario


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