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DEATH VALLEY ’69 – Sonic Youth


Del álbum Bad moon rising (Homestead Records, 1984). Versión de directo del FIB 98.

Ha pasado mucho tiempo desde que Carolina, el Peluki, mi hermano y yo montamos el grupo homónimo en nuestra salerosa Sevilla. Cuando me he acercado de nuevo a esta canción, cierre de nuestros conciertos, esperaba lo lógico, que el tiempo le hubiera pasado la correspondiente factura. Pero resulta que estos cabritos echaron leña en el fuego, y realmente sigue conservando una fuerza que, cuanto menos, llama la atención. Ojo, nosotros también le echabamos ganas al asunto ; )

Y es que los neoyorquinos no han dejado de hacer discos ni de dar conciertos ni de llenar en festivales veraniegos como cabezas de cartel. No se trata de los dinosaurios que vienen a recordarnos sus pasados éxitos, se trata de un grupo de músicos que mantienen las ganas de tocar y crear en comunidad.

En sus comienzos están claramente ligados a la etiqueta “No wave“, si bien esta es una de esas categorías que poco o nada dice. Fundamentalmente advierte del deseo de experimentación. De hecho, si miráis en la página de la wiki de Sonic Youth veréis la lista de géneros que allí se expone. Y cuando te ponen 7 etiquetas diferentes, no te han puesto ninguna. Porque la base del trabajo de este grupo está en la experimentación con el sonido (haciendo honor a su nombre), alejándose intencionadamente de las convenciones del pop y el rock, si bien conservando elementos que los unen a estos estilos, y todo aquel que experimenta con lo ya realizado se aparta de las categorías existentes en ese momento. Lo que sí parece evidente es que sentaron las bases de lo que se llamó noise rock y del rock alternativo posterior, desde su personalísima forma de ver la música.

En este tema cuentan con la presencia de una pionera en el No wave, Lydia Lunch, a quien por cierto pudimos ver en el Spoken Word hace unos años pero, a diferencia de los Sonic Youth, pasadita de rosca. Aquí su voz aguda contrasta con el denso sonido de base y los gritos son uno de sus aspectos más reseñables, por aquello de que se aleja del tradicional grito de rock duro para acercarse al de joven virgen en peli de serie B. En definitiva, da un toque de color, no más a mi parecer.

Donde reside realmente el interés del tema, y de estos primeros discos del grupo en que estaban asentando su estilo, es en el trabajo de equilibrio entre la música pop convencional, el ruido y la improvisación controlada. Empecemos haciendo referencia a cuestiones formales: dos partes, una primera más rítmica y cercana al rock, otra segunda que supone un largo crescendo para desembocar en la primera, es decir, una forma da capo. Tiene algo de canción por el hecho de repetir, en la primera parte, la misma estrofa con carácter de estribillo, si bien vemos como se alejan ya en las cuestiones formales de la convención. La melodía vocal se encuentra en la misma situación, con una primera parte cantada sobre dos notas a distancia de tercera menor y una segunda semi-entonada sin precisión, en un estilo cercano, primero al habla, después al berrido. El pulso se mantiene constante, con tendencia a no utilizar patrones tradicionales de bombo-caja en la batería y sí con frecuencia los toms, creando un sonido más tribal.

Pero será en la tímbrica instrumental de guitarras y en la armonía de bajo donde pegarán un salto sustancial con respecto a grupos coetáneos. La primera sección conserva una armonía en el bajo de dos notas muy rock, mientras que en la segunda se mueve sobre un nuevo centro tonal para ir realizando los más diversos intervalos, haciendo hincapié en los disonantes (abundan la quinta disminuida y las septimas). Las guitarras se centran en el ruido de la distorsión, coloreando la armonía e imprimiéndole una gran variedad de armónicos. La melodía de mandolina de la guitarra sería un clásico del rock alternativo de los 90 (Radiohead, sin ir más lejos).

La muestra que os dejo aquí es de un directo del año 98 en el que al final dan muestra de su sentido de la experimentación con el ruido, con acoples de micros y guitarras de todos los colores. Os recomiendo también un vistazo al videoclip original dirigido por Richard Kern que está muy simpático, por así decirlo.

[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=ygIELGqX2dk%5D

25 julio 2009 at 2:21 pm 4 comentarios

GRACE – Jeff Buckley


Del álbum Grace (Columbia Records, 1994)

Hacía ya tiempo que Jeff Buckley cantaba esta canción en sus directos cuando la grabó para su primer y último álbum de estudio. Después de su temprana muerte, y aprovechando la circunstancia, han salido mil y un recopilatorios póstumos con otras tantas versiones que demuestran lo que era capaz de hacer en un escenario, exprimiendo hasta el último reducto de grabación que existe de lo que hacía Buckley con su guitarra eléctrica y su voz.

Y sin embargo, el Grace del disco homónimo es brutal, como todos y cada uno de los temas del álbum. El guitarrista Gary Lucas colaboró creando los riffs principales (uno de los puntos fuertes, por cierto), y la producción del propio Jeff Buckley junto con Andy Wallace, si bien no se corresponde con lo que luego eran capaces de llevar al directo, es impecable.

Si situamos la música en su época, a principios de los 90, vemos que realmente era un caso muy peculiar. Los Estados Unidos andaban muy lejos del neo-folk que han vivido sobre todo a partir del nuevo milenio (Buckley era hijo de Tim Buckley, famoso cantautor de folk-rock de los años 60 y 70); Inglaterra se alejaba poco a poco de las guitarras eléctricas a través de los sonidos electrónicos de grupos como Happy Mondays o Portishead; la cultura del hip-hop se asentaba y seguía ganando terreno en la música popular, diversificándose y buscando nuevos públicos. En pocos años el rock volvería a ser declarado difunto. En esta escena se planta Grace, un disco y un tema de dificilísima ubicación estilística, construido evidentemente sobre los pilares del folk-rock de su padre y de lo que se vino llamando en los ’80 rock alternativo (que nombre más chungo) pero cuya instrumentación y, sobre todo, recursos formales excede lo que se había venido haciendo hasta este momento. Bajo mi punto de vista, Grace es un perfecto resumen de todo lo anterior y el paso hacia lo que vendría después. No es difícil, y ellos mismos lo han confirmado, encontrar rastros de Jeff Buckley en Radiohead o Muse.

Sobre la canción, ya concretando, un análisis algo más detallado dará luz a sus virtudes. El sonido en general nos sitúa en un rock sólido, con el ritmo de batería bien marcado, guitarras de sonido limpio pero con riffs claros y acordes llenos. En este ambiente nos encontramos con un misterioso teclado apenas perceptible pero que aporta un contrapunto que oscurece el conjunto, así como las cuerdas, con un efecto similar. En la segunda estrofa, primero realizan un efecto de glissandi a lo banda sonora, para después puntualizar con pizzicato; posteriormente escucharemos el sonido de la madera de los arcos, tras el segundo estribillo… Sobre esta orquestación destaca la prodigiosa voz de cuatro octavas y media de Jeff Buckley, quien se reserva sus mejores agudos y potencia para terminar como es debido, en medio de la confusión del flanger, con pocos momentos de varias voces, aunque muy bien elegidos. La fórmula del compás de 6/8 de tempo medio se va a convertir en el futuro en un estandar, repetido una y otra vez por grupos de indie. En definitiva, el sonido (como el de todo el disco) me gusta mucho. Yo tengo la enorme fortuna de tener el vinilo, gracias a mi querida y amada Grace (no, no es casualidad) y es un gustazo.

Pero no se queda aquí la cosa. Sí, suena muy bien. Sí, ha utilizado los instrumentos de manera sabia. Sí, su voz es fantástica. Pero además, la propia construcción del tema ya merecería todo un post. Respecto a la armonía, Buckley experimenta aquí con la modalidad del rock y la transgrede, en general forzándola, a veces con secuencias de acordes más tradicionales a los que aporta modulaciones extrañas y en general lejanas. La melodía se adapta, a veces como puede, a estos recursos. Esto puede ser un peligro; nuestra primera impresión es de ¿esto qué es?. No llega a ser tan raro como para que sea claramente vanguardista, y no es claro como ya hemos dicho. La gran cualidad es que soporta perfectamente las escuchas repetitivas sin agotamiento, descubriendo en cada una de ellas que nos acercamos más a la esencia de su música (han pasado 15 años y sigue teniendo plena vigencia). Y aún así, aún no llegamos a la mejor virtud de esta ¿canción? En esta duda razonable se encuentra lo sublime: la capacidad para tomar una canción de folk-rock y superar su forma. Jeff Buckley ha conseguido con esta y con otras canciones del disco mantener una forma tan tradicional como la de canción y a la vez trascenderla. La fórmula de estrofa y estribillo se mantiene hasta mediado el tema. A partir de aquí, la evolución es sorprendente: una parte a varias voces hace las veces de “solo instrumental” para luego retomar las ideas de la estrofa y estribillos anteriores desarrolladas (gracias en gran medida a su voz) a la manera del compositor “culto”, para que nazca una última sección-resumen que pone el broche final. El rock-progresivo, la psicodelia, etc. ya habían desarrollado temas, pero (a mi juicio) nunca de manera tan sólida, con tanto respeto por la forma de la que se parte.

Ahí queda, este es mi homenaje a un gran músico. Sirva también de homenaje para la gran mujer de la que estoy enamorado, mi amada Grace. Una canción que habla de no temer a lo que te va a suceder en la vida, al futuro, escrita cuando Buckley se trasladó de Los Ángeles a Nueva York para vivir con quien amaba, para expresar los sentimientos que produce, en sus palabras, “el verdadero amor”.

[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=lFM_6c8lGuk%5D

3 mayo 2009 at 8:39 am 1 comentario

GOOD MORNING, CAPTAIN – Slint


Del álbum Spiderland (Touch and Go, 1991)

Quien iba a imaginar en los albores de los 90 que un grupo de Louisville (Kentucky) de ninguna repercusión mediática terminaría siendo considerado el padre de un género como el Post-rock, que dominaría la escena indie de toda la década. Mitologías aparte, el icono de grupo-bisagra está fundamentado. A mi también me parece mentira que unos adolescentes aislados de los circuitos del rock independiente de la época, que como todos sabemos se centraba en Seattle y su grunge, fuesen capaces de desarrollar un trabajo tan sólido. Por otra parte tiene su lógica: el estar apartados del mundanal ruido indie les permitió realizar una música cuyo sonido era difícilmente ubicable en el espectro sonoro de la época. No sería hasta la aparición de otros seguidores, años después, cuando el disco iría teniendo un lugar destacado en el mundo de los críticos y las listas, y su sonido empezaría a tener su espacio propio. Son muchos los antecedentes e influencias que dicen por ahí, blog a blog, que tuvieron, aunque realmente es difícil situar su música en la escena independiente de la época. Yo personalmente pensaba en los Christian Death de principios de los 80, que nadie ha nombrado, por el rollo de cantar-recitando y lo oscuro de su música, salvando las enormes diferencias.

Saliéndonos de la cuestión histórica, vamos con el tema que nos ocupa, último corte del disco, lo que hace que se escuche cuando te has enterado de qué va la música de Slint en Spiderland. Realmente podríamos escuchar cualquiera de los temas y merecerían la pena; si he elegido este es porque tuvo, dentro de lo que cabe, algo más de repercusión debido a la película “Kids” de Larry Clark. También es cierto que tiene más lugares comunes con el rock (¿es menos post-?), como por ejemplo los cuatro tiempos de la batería, que resultan gratificantes tras una buena dosis de ritmos de amalgama en temas anteriores, o la propia forma, que sin llegar a ser canción mantiene una estructura binaria de contraste entre una parte más suave y otra más potente que podría ser comparable a la de estrofa-estribillo. Esto no quita para que siga resultándonos inquietante el sonido de las dos guitarras y el bajo, tocados como si fueran tres instrumentos iguales y en extraña homofonía, a veces rota por los armónicos tintineantes de uno de ellos, a veces compacta, a veces disonante… Otra de las cualidades-novedades de la grabación, y que nos acerca claramente al “post-“, es el uso de dinámicas (¡por fin!). Ya estaban los grungeros de Nirvana haciendo uso de alternancias dinámicas, pero principalmente basadas en guitarra limpia-guitarra distorsionada. Aquí la gama dinámica es mucho mayor, desde el susurro hasta el grito, desde el levísimo armónico a la potencia del overdrive (insisto: en el resto del disco, más ejemplos). Personalmente, es imposible dejar de pensar en lo mucho que grupos como Mogwai le deben a Slint, si bien estos últimos nos presentan aquí un muestrario mucho más rico de sonoridades y armonías que los escoceses. Es esta la última de las características de “Good morning, captain” que la hace especial; tras una primera parte de armonías oscuras, graves y densas, aparece una secuencia de tres acordes absolutamente modal y que nos sitúa en los exteriores del rock. He aquí el mito.

Por último, la voz, la guinda del pastel. Si bien muy a menudo se prescindirá de ella por parte de otros grupos del género, en Slint es fundamental la presencia de ese recitado que se funde con el resto de sonidos grabados. Esta forma de superponer líneas sonoras, en las que parece que se han realizado dos grabaciones independientes y se han superpuesto, siempre me recuerda a los trabajos de Matisse en los que define el contorno de una figura con una línea negra (en música podría ser la melodía) y luego rellena con color sin limitarse por la línea anterior, como si las figuras fuesen otras (sería la armonía). Solo que aquí los límites los pone el acompañamiento, mientras que la voz es la que se encuentra en libertad. En fin, una “puta obra maestra del rock”, como leí por ahí que decían en un comentario. Y no puedo estar más de acuerdo.

[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=xoH5MPIgM7c%5D

PD. Siento poner un vídeo tan cutre. La realidad es que un grupo que no tiene créditos en su disco carece también de un repertorio videográfico e incluso fotográfico decente. La foto que aquí se nos muestra es la de la portada del disco, os podéis hacer una idea :)

25 abril 2009 at 6:32 am Deja un comentario


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