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FUNKY SQUAREDANCE – Phoenix


Del álbum United (Source, 2000)

Tarde o temprano, en ¿Qué tiene esta música? teníamos que dedicarle un post a Phoenix. Y es que este grupo francés despierta especial simpatía en el creador de este blog y en sus dos humildes colaboradores, entre los que me incluyo. De hecho, compartí con Mash uno de los mejores conciertos a los que recuerdo haber ido: una velada con Phoenix en la Sala Bikini de Barcelona, de la que salí con una camiseta y con esta cara (bueno, la cara no se ve pero se intuye: purita felicidad). Era el año 2006 y estaban presentando en directo su tercer álbum, It’s never been like that, el que les dio mayor popularidad, sobre todo en Estados Unidos. No obstante, aquél suponía un cambio de registro en su carrera, un disco directo, guitarrero y muy rítmico, lleno de estupendas canciones que recordaban al estilo de los primeros The Strokes. Escribieron y grabaron los temas de forma muy inmediata, como si fueran un grupo de garage rock. Parece que fue una suerte de depuración tras un segundo álbum (Alphabetical) con mucha labor de producción, que les trajo muchos quebraderos de cabeza y con el que, al menos por entonces, no andaban muy contentos.

Pero antes de todo eso Phoenix ya habían pasmado a algunos de sus futuros fans –como yo mismo– con el sorprendente United, su LP de debut. Aquello fue en el año 2000, y se podría decir que eran otros tiempos. Yo por entonces, aunque esté feo decirlo, descubría las maravillas del Napster, gracias al cual amplié bastante mis gustos musicales. Así que ahí andaba, buscando referencias para descargar como un poseso. A Phoenix los descubrí gracias al suplemento Tentaciones de El País, cuando todavía no daba vergüenza ajena y cuando, digamos, no todo el periodismo impreso daba vergüenza ajena. Se hablaba de ellos en un reportaje sobre la hornada de bandas francesas que surgían por entonces, nombres como Air, Daft Punk, Tahiti 80, Cassius… Una buena generación, sí señor. Recuerdo que Phoenix ya sonaban en la tele como parte de un anuncio de Amena (que, cosas de las siempre sospechosas operadoras de móvil, ha vuelto a la vida ahora); era uno de los singles de ese disco, la fantástica If I ever feel better.

United era un álbum difícil de clasificar: tenía temas que, según decían, se enmarcaban en un estilo de los 70 llamado AOR (una cosa tan macarra que casi nadie había reivindicado hasta entonces), y tenía toques discopunk rock, soul y, desde luego, pop –que amalgamaba el conjunto. Un debut que podía considerarse irregular y hasta fallido en ciertos temas; pero es que además solo tenía 10 canciones, y tres de ellas apenas alcanzaban los 2 minutos de duración. Viéndolo con distancia, me parece una muestra de falta de pretensiones y de absoluta libertad creativa, lo que me lleva a la canción que quería comentar de este disco. Es el corte 9, y sorprendentemente fue elegido como tercer single del mismo. Se llama Funky Squaredance, dura casi 10 minutos y está nítidamente dividido en 3 partes: una primera de corte country aunque cantada con vocoder (!); una segunda (02:54) de electro-funk muy bailable; y una tercera parte (05:28) en la línea del heavy metal de los 80, con solazo de guitarra incluido. En ese último tramo hay un momento más íntimo, de estilo disco-soul, que luego vuelve a conectar con el estribillo, añadiendo carácter épico a base de coros y hasta campanas finales. Sí, todo lo descrito convive en una sola canción, ¡y además mola!

Pero, siendo honesto, lo que me hizo pensar en que esta canción merecía un comentario es el videoclip que descubrí hace solo unas semanas. En realidad, no es necesario que dé mucha información previa a su visionado, porque el propio vídeo cuenta la historia de su gestación, pero por resumir: en el año siguiente al lanzamiento de United, los chicos de Phoenix escribieron un e-mail a Roman Coppola, realizador de videoclips e hijo del maestro Francis Ford. Con todo el descaro que mostraban en Funky Squaredance, le pedían que les hiciera un vídeo de ese tema sin cobrar un chavo y con un presupuesto ínfimo. Roman accedió con una propuesta “tal vez demasiado loca” (en sus propias palabras), pero que encantó a la banda parisina.

Lo bonito del videoclip es que relata cómo Roman conoció al grupo a través de su hermana Sofia, quien a su vez había conocido a su cantante, Thomas Mars, grabando un tema para la banda sonora de su primer film, Las vírgenes suicidas –firmada, por cierto, por otros franceses de aquella hornada: Air. Para el siguiente, Lost in translation, la Coppola incluiría uno de los mejores cortes de United, la maravillosa Too young.  Y aquí viene la nota de periodismo rosa que puede parecer innecesaria, y es que Sofia y Thomas se casarían años después y tendrían dos hijas (una de ellas llamada Romy, en honor a Roman). Un cotilleo que para mí tiene sentido en el contexto del videoclip que nos ocupa, ya que éste tiene mucho componente (auto)biográfico.

Roman relata en unas pocas líneas e imágenes quién es él y explica cómo decidió que el vídeo sería un flujo de aquellas imágenes que le vinieran a la cabeza, y también las que aportaran los miembros del grupo. Hablándolo con su hermana Sofia, ella le sugirió que incluyese una toma que Roman había grabado a su novia bailando… un momento alucinante. Luego aparecen imágenes de la propia Sofia y se menciona a los Coppola, haciendo énfasis en la madre de familia, una artista conceptual de cuya obra también se nutre el videoclip.

Pero bueno, todo esto está narrado en el vídeo. Lo que me fascina es esa mezcla de ideas personales, bizarras, entrañables y llenas de humor; la libertad creativa y el desenfado del conjunto, cuestiones que entroncan perfectamente con aquello que ya me sugería la canción. Así que ahí van, el videoclip y algunas de las cosas que pasaban entonces por la cabeza de los integrantes de Phoenix y por la de Roman Coppola (¡incluido su restaurante favorito de Los Angeles!). Espero que lo disfrutes tanto como yo.

el fuego fatuo

19 enero 2013 at 10:41 am 5 comentarios

UNTITLED #220 – Francisco López


Del álbum Untitled (Baskaru, 2009). Grabado entre 1996 y 2009 en San Jose (Costa Rica), Colonia (Alemania), Montreal (Canadá), Lake Mamori (Brasil), Riga (Latvia), Namtib y Cape Cross (Namibia), y Calakmul (México).

Precisamente ayer hablábamos en Estudios Sputnik de los nuevos medios de difusión musical, del abandono del formato físico y de como el streaming ha invadido la industria de la música. Desde Spotify hasta Youtube pasando por cualquiera de las redes sociales, el streaming es la forma más habitual de escuchar música en la red. Esto nos permite descubrir (si lo deseamos) nuevos estilos y géneros que tal vez, de no existir internet, no conoceríamos. Sin embargo, seamos sinceros: es la peor de las escuchas que podemos realizar, al menos de momento. A menudo nos estamos perdiendo gran parte de la riqueza musical de un artista por culpa de la mala calidad de los vídeos o reproducciones, obligadas a respetar el ancho de banda convencional.

Pero hay ocasiones en las que ningún sistema de reproducción de grabaciones sonoras nos acercará a la verdadera dimensión de un artista. Tan sólo la experiencia del directo nos permitirá darnos cuenta de todos matices que encierra. Esto es así, a mi juicio, en gran parte de la música de vanguardia, especialmente de la electrónica. Los equipos domésticos no son capaces de reproducir unas músicas que experimentan con los límites de la audición humana, tanto en frecuencias como en dinámicas o timbres. Es el caso de Francisco López.

Y sí, nos hemos acostumbrado al rinconcito del ordenador, o al portátil tirados en el sofá, o al reproductor de mp3 cuando voy por la calle. La pereza, la economía, la indecisión, el frío, el calor, … todos encontramos mil excusas para no acercarnos a los artistas en su terreno. Se me pide desde Blogueros de Sevilla, y lo hago gustoso por la implicación que tiene para el mundo musical que me rodea, que os informe sobre la nueva aplicación que el ICAS lanza para plataformas con sistemas operativos iOS y Android, con la agenda cultural de los espacios que gestiona y con las opciones habituales en una red social (favoritos, votos, eventos destacados, suscripción, geolocalización y realidad aumentada, etc). Que entre nuestras excusas no esté, al menos, la desinformación de la que se quejaba Guillermo McGill hace tan sólo unos días.

    

Esta APP se centra en los espacios del ICAS: Teatro Lope de Vega, Teatro Alameda, Espacio Santa Clara, Centro de las Artes de Sevilla, Casino de la Exposición, Antiquarium, Archivo, Hemeroteca y Publicaciones o la Red Municipal de Bibliotecas. Pero no se limita a estos espacios, sino que tenemos más o menos disponible la oferta cultural de la ciudad. Le estoy echando un vistazo y me salen, por ejemplo, La Fundición, La Caja Negra, el Hospital de los Venerables o el Pabellón de la Navegación. Y lo más importante: está disponible gratuitamente en la Apple Store o en la Play Store de Google.

Así que seamos sinceros. En muchas ocasiones no hemos ido ni iremos a tal o cual concierto porque no nos ha dado la gana. Yo el primero, claro. Pero cuando pienso la cantidad de magnificos conciertos que hemos disfrutado tan sólo unos pocos espectadores y, lo que es más grande, GRATIS, me parece mentira. Que es básicamente lo que me pasó en 2005, cuando vi en directo a Francisco López en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, concretamente en la iglesia del Monasterio de la Cartuja, sede del CAAS. Entonces no había APPs que nos informaran de lugar, hora, artista, etc. Supongo que lo vería en el Giraldillo o lo escucharía en mi queridísimo Ars Sonora que por entonces presentaba en Radio Clásica José Iges. Y debo decir que sentir la música del señor López en directo me marcó profundamente.

Este intérprete-compositor está más reconocido internacionalmente que en casa. Sus colaboraciones a lo largo del mundo le han dado un nombrecito, si bien tampoco estamos hablando de una personalidad en el mundo de la música. Creo que en ello influye el género que ha elegido, el paisaje sonoro realizado con materiales grabados y sin tratamiento informático. El arte sonoro en general no tiene una aceptación masiva, ya que requiere más atención de la que estamos dispuestos a prestarle a los sonidos. Termina pareciendo un ruido constante que nos resulta indiferente. Y cuando la experimentación está llevada a los límites de lo audible, como sucede en este caso, puede ser que hasta nos moleste.

¿Cómo logra López centrar a su audiencia? Con las luces apagadas, las sillas giradas en dirección contraria a sus aparatos variados, su presencia oculta por unas telas y repartiendo vendas que nos tapen los ojos. Ver a un tipo manejando un portátil y algún cacharrito debe ser lo más aburrido que he visto en una sala de conciertos, y en la pasada década lo he visto demasiadas veces.

Aquí nos lo cuenta el propio Francisco López:

No tengo ni idea de lo que escuché aquel viernes 27 de Mayo. El espectáculo se llamaba Belle confusion, pero sus piezas suelen recibir el abstracto título de “Untitled #n“, siendo n un número cualquiera. Al final del concierto le compré (a él mismo) un CD que no contenía la música que había interpretado, según sus propias palabras, y me fui a mi casa medio hipnotizado.

No tengo ni idea de lo que escuché, pero podría ser cualquiera de sus Untitled. Lo importante es COMO lo escuché. Al perder las referencias visuales, la audición se intensifica (Curiosidad: Jordi tiene en el estudio un antifaz para taparse los ojos cuando está mezclando y en un mastering). Esto mismo lo podría hacer en casita, con unos buenos auriculares como los que me regaló Grace en mi último cumple. Pero no, porque los potentes altavoces que orientaban el sonido en nuestras espaldas, la reverberación de la propia iglesia y la experiencia del sonido en un momento concreto hacía que aquella hora de denso ruidismo tuviese sentido. Recuerdo con especial intensidad un momento hacia el final en que el volumen crecía hasta el límite de los soportable y el amontonamiento de objetos sonoros devenía infinito. En esos instantes pude sentir físicamente el sonido. La fuerza de las ondas golpeaba mi espalda y me atravesaba en profano éxtasis.

El directo es lo que tiene, nos deja el recuerdo de lo que vivimos y ya nunca volverá a ser. No olvidemos que la música es un arte fugaz, como la vida misma.

Os dejo con su Untitled #220, tal vez el que más apropiado me ha parecido para una escucha en streaming. Este paisaje sonoro comienza con una polifonía de reconocibles sonidos mundanos para introducirse directamente en el sueño, un camino infinito que nos lleva a los oscuros paisajes de Francisco López.

4 noviembre 2012 at 12:39 pm 2 comentarios

BACHELORETTE – Björk


Del álbum Homogenic (One Little Indian, 1997)

Después de más de dos meses de sequía, trabajando en otros blogs y plataformas online educativas, vuelvo a publicar. Pero lo hago inspirado por ese trabajo que estoy desarrollando, principalmente para mis alumnos y alumnas de secundaria. Y es que entre las audiciones de 1º de ESO he incluido esta fabulosa canción de la islandesa Björk. Debo decir que este curso no utilizo libro de texto con ellos, decepcionado por la oferta que las editoriales me ofrecieron el curso pasado, y estoy trabajando con mi propia plataforma Moodle. Para mi sorpresa, las audiciones que he planteado hasta el momento han funcionado de maravilla. Lo normal habría sido tener que valorar las que van mejor o peor y cambiar algunas, pero las que he usado hasta el momento van estupendamente.

En el caso concreto de Björk, y teniendo en cuenta que son chicos y chicas que nacieron dos años después de la publicación de este tema, el atractivo procede también de la imagen que acompaña: el fabuloso videoclip que ideó Michel Gondry. En este caso, mis alumnos deben seguir con atención la historia, tratar de comprender qué sucede en el vídeo, qué historia nos cuenta, y buscar la metáfora que encierra dicha historia. Este último momento es el más interesante, porque da lugar a que algunos superen las espectativas que uno pone en la actividad.

Se trata de una actividad muy visual, en la que la música juega un papel secundario. Sin embargo, me parece una forma excelente de que esta música forme parte de su catálogo musical, en general todavía escaso y basado en lo que en su entorno más cercano pueda escucharse (padres, tíos, algunos amigos mayores) o la música para niños o adolescentes. ¿Significa eso que me parece secundaria la música de este videoclip? Evidentemente que no. Es un recurso, como otro cualquiera, para formar oyentes futuros con oídos abiertos a cualquier experiencia. Tened en cuenta que antes habían escuchado (en clase, me refiero) un repertorio tan heterogéneo como la Toccata en Re de Bach, 4’33” de Cage, Primer movimiento de la 5ª sinfonía de Beethoven, Un americano en París de Gershwin, Ionisation de Varese, el final de Obertura 1812 de Chaikovski y dos fragmentos de Bailar en la oscuridad de Björk. Este trabajo profundiza en la música de la cantante.

Luego volveremos al ejercicio del videoclip. Ahora hablaremos un poco de la música.

Bachelorette forma parte de una trilogía que comenzó con “Human behaviour” (de su primer álbum en solitario, “Debut”) y siguió con “Isobel” (del siguiente, “Post”). En esta ocasión, Isobel viaja a la ciudad con un libro en blanco que encontró en el bosque, y que para su sorpresa se autoescribe con lo que le va sucediendo. Una idea tan surrealista como tantas otras maravillosas letras de Björk. Hay que decir que el autor de la letra es el poeta islandés Sjón, que ya había escrito la letra de Isobel. Además, esa introducción hablada del videoclip y las escenas que vemos no encuentran una relación directa con la poesía cantanda, que parece hablar de otra cosa. El propio nombre de la canción, “Soltera”, da pocas pistas. Aún así, siempre agradezco que la poesía vuelva al lugar de donde nunca debió partir: la música.

Desde que escuché esta canción, allá por la fecha de edición del CD, fue una de mis favoritas del disco, junto con “Joga”. El ambiente de sinfonismo es muy de mi agrado, con una percusión electrónica que en general se limita a acompañar sin estridencias, destacando tan solo en las partes más suaves. La repetitiva melodía del principio evoluciona gracias al movimiento armónico de la cuerda, alcanzando una sección de dinámica más suave en la que una instrumentación más sutil permite un emocionante crescendo para regresar a la parte anterior. Parece ser que el final en diminuendo con un acordeón era bastante más extenso, pero que mentes comerciales pegaron el correspondiente corte musical. Una lástima, la idea que se deja entrever promete.

Pero regresemos a la actividad del videoclip. La wikipedia nos ofrece esta sinopsis de la historia:

“Isobel encuentra un libro en blanco en su jardín y decide viajar a la ciudad cansada del campo. Entonces descubre que según lo que va haciendo, el libro se va escribiendo sólo y al acabarlo, bajo el título de “My Story” lo presenta a una editorial y se enamora del editor. El libro resulta ser todo un éxito y al ser presentado en un teatro, la copia original comienza a borrarse ella sola y a reescribirse. Cansados de tener tantos personajes diferentes, el libro pierde todo su éxito y entonces Isobel decide devolverlo a donde lo encontró.”

Desconozco si el autor de esta sinopsis estaba bien informado o no, pero yo no lo entiendo así. Para mi es mucho más acertado el comentario de Hernán Ferreirós en este artículo:

“Gondry, como un director enfrascado en las paradojas de las estructuras recursivas, hace que sus clips se plieguen sobre sí mismos y se conviertan en reflexiones sobre el medio. Ésa es la intención que expresa claramente el video de Bachelorette de Björk, en el que vemos al público mirar una obra de teatro que muestra al público mirando una obra de teatro que muestra al público…”.

Y, como comentaba yo al principio, esto encierra una metáfora, o podríamos entenderlo como una metáfora (que viene siendo lo mismo). La que más me gusta es la metáfora del éxito, de la fama que se obtiene con facilidad (me encuentro un libro que se escribe sólo) que termina en un círculo cada vez más viciado (el ambiente de los sucesivos escenarios se vuelve más oscuro y lúgubre cada vez) y termina por devolvernos al lugar de donde vinimos (Isobel termina en el bosque de nuevo).

Es una interpretación de la muchas que podemos hacer, pero que a mi me vale y es estupenda para trabajar en clase. Lo sorprendente, como os contaba al principio de esta entrada, es cuando un alumno o alumna de 12 años te sugiere una intepretación igualmente válida y que va, incluso, más allá de lo que probablemente Gondry habría pensado. Esa es una de las grandes ventajas del surrealismo. Me encantó la de un niño que pensó en cómo los árboles van apareciendo en el videoclip, hasta llenarlo todo. Todos aquellos libros que se habían publicado estaban hechos de papel, y el papel sale de los árboles. De este modo, sería la venganza de naturaleza por la destrucción que sufre de manos humanas. ¿A que es una interpretación bonita e imaginativa? Disfrutad, por fin, de esta “venganza”.

Muy interesante lo que hace en un escenario esta mujer. Es impresionante el esfuerzo por reproducir lo que se escucha en el disco, currado hasta el mínimo detalle. Salvando las desafinaciones de la cuerda más o menos lógicas en estos ambientes, el resultado me parece muy potente para un escenario. Esto pertenece a un concierto en Cambridge en 1998. Precioso y oscuro escenario.

15 diciembre 2011 at 6:04 pm 5 comentarios

GALANG – M.I.A.


Del álbum Arular (XL Recordings, 2005)

Maya Arulpragasam es lo que podríamos llamar una mujer paradigmática de mi generación. Yo, como ella, soy de esa generación X que no tiene metas ni ideales, bombardeada por el ultraconsumismo, en un ambiente político corrupto, y que vive intensamente cambios tecnológicos como internet y sociales como la caída del muro de Berlín. No tenemos espectativas de futuro, somos apáticos, carecemos de interés por cambiar el mundo. Esto es lo que dicen por ahí.

Pero yo veo en M.I.A., quien para empezar se ha puesto el guerrillero alias de “Missing In Action”, otras cualidades. Dando una vuelta por internet me encuentro las mil y una censuras que ha sufrido tanto en su música como en los vídeos. Sí, la misma censura que la generación anterior de España, la que vivió el franquismo, sufría por parte del régimen. Sólo que ahora ese régimen es mundial y lo representan los grandes intereses multinacionales y políticos. ¿Y no hacemos nada? Pues es precisamente mi generación de la apatía la que se mueve con mayor fiereza contra esos estamentos. Bajo mi punto de vista, la anterior oleada juvenil, que vivió la rebeldía hippie, chocó efectivamente contra el sistema establecido en su adolescencia y juventud. Y sin embargo, son aquellos jóvenes rebeldes los ultraconservadores o puritanos de hoy en día. O simplemente neocapitalistas que superponen la cuestión económica a cualquier otro valor.

Es cierto que mi generación ha vivido una adolescencia neutra, marcada por un rock alternativo tipo burbuja, con mensajes más personales e introspectivos que sociales. Pero conforme hemos ido madurando nos hemos dando cuenta de qué es lo que queremos cambiar, y en lugar de vivir en paralelo a una sociedad “estandarizada” intentamos ir dando pequeños pasos en otras direcciones, gracias a herramientas como ésta, internet. De aquellos jóvenes autocomplacientes que fuimos han surgido hordas de ciudadanos inconformistas con el sistema que tratan de ir resquebrajando los pilares del sistema imperante. El Imperio Romano no fue destruido, se desgranó poco a poco.

Nuestra guerrillera de hoy hace uso de su verbo y su imagen para vender discos, eso es evidente. Un buen escándalo conviene a una campaña de promoción. Lo normal es utilizar el sexo para motivar mensajes de rechazo del ultraconservadurismo, aunque el hip-hop siempre se ha valido también de la violencia o el racismo. M.I.A. se mete en camisa de once varas: nos habla de las guerras que Occidente nos oculta (de ninguna en concreto y de todas) y también de una de las peores lacras sociales que vivimos, el control que ejercen los medios de comunicación sobre las masas, fomentada por la opinión, aún extendida, de que “si sale en la tele, será verdad”.

Es difícil meterse dentro de unas letras que sugieren más que atacan, y que hacen uso del habla londinense de la calle. En cualquier caso, alusiones concretas han hecho que Estados Unidos le niegue el visado, que Youtube retire su vídeo “Born free”, dirigido por Romain Gavras (por cierto, os recomiendo su visionado en Vimeo), que la MTV suprima letras incluso durante emisiones en directo… Ella mantiene la actitud de mi generación: mirar para adentro con frases tan románticas como “la creatividad es la única cosas que no me pueden quitar”. A mi lo que me interesa es hacia donde está focalizada esa creatividad de la que habla. Ya no abusamos del mundo interior como en los 80 y 90; ahora también es posible dar un par de pedradas a los totemizados políticos y empresarios.

Yo he ido notando ese cambio de actitud en mí mismo. La caída de los comunismos supuso para nosotros, que iniciabamos la veintena en aquel entonces, el mazazo definitivo a la única alternativa que generaciones anteriores nos ofrecían. También ha supuesto, ahora que todos entendemos que el capitalismo y la democracia son igual de inviables (o menos, si cabe), la necesidad de buscar nuevas vías. Pensaba que la única alternativa era la de mi admirado Underwasser, quien en plena fama como arquitecto y pensador se largó a vivir en las selvas de Nueva Zelanda, donde pasó sus últimos años alejado del sistema. Esa sería la alternativa hippie, precisamente.

Hoy puedo decir que confío en la posibilidad de una lucha interna y muda, disfrazada de conformismo, en lo que podríamos denominar un cancer del sistema. MIA se encuentra plenamente integrada en el sistema capitalista musical imperante, el mismo que pretende acabar con las descargas por internet o que magnifica la importancia del derecho de autor (que cuando es lucrativo, va a parar a las corporaciones, no nos equivoquemos). Ella disfruta del éxito artístico y económico que siempre han significado la adaptación a dicho sistema. Pero vende gracias a sus mensajes, a su carácter rebelde, de modo que encontramos cómo la industria musical “agredida” por estos mensajes (las cadenas de televisión y radio, las compañías discográficas, las políticas de estado sobre derechos de autor) está a favor de esta música, la que tiene éxito y vende, sobre todo si no implica un alto gasto de producción e implica magros ingresos. Esa es la paradoja que podría llevarnos a otro estadio en el mundo de la música actual.

No os he hablado sobre la música en si, sobre los sonidos ultracomprimidos de esa Roland MC-505 que domina el tema, ni sobre la forma tan personal y sugerente que tiene MIA de lanzar sus mensajes. Ni siquiera he comentado la más típico cuando se habla de ella, su infancia, el desarraigo, el padre guerrillero en Sri Lanka. Dejo para otra ocasión un comentario en ese sentido. Hoy me parecía más interesante filosofar en voz alta, con la música como excusa.

Un regalito para vuestros oídos: la versión que el Vijay Iyer Trio hace de esa canción. Pasada definitivamente la fiebre del Acid Jazz, proliferan este tipo de trios (piano, contrabajo y batería) haciendo covers de música pop, rock e incluso comercial actual. A mi me ha gustado esta, con una conclusión un tanto flojilla, pero un ritmazo tremendo.

19 febrero 2011 at 9:26 am Deja un comentario

VUELVE CONMIGO A ITALIA – Hidrogenesse


Del álbum Bestiola (Austrohúngaro, 2008)

Se acerca el fin de la sequía estival que caracteriza a estas tierras y que yo he aplicado a este blog. Llegó el momento de volver al trabajo plenos de energía, apuntarse a un gimnasio, empezar una interesantísima colección sobre vajillas decimonónicas o aves de corral y retomar el posteo con más ganas que nunca.

Y conste que no es cierto que haya estado todo el verano mano sobre mano. De hecho, ha supuesto el comienzo de nuevas andanzas musicales, que ya avancé en un post anterior y que puedes escuchar pinchando aquí.

Leyendo el título de este artículo podría pensarse que me fui a veranear a Italia y vengo en plan nostálgico. No es así, queridos/as. Se trata de un viaje que hice con el instituto en primavera, el fin de curso de 1º de Bachillerato, y cuyas fotos he aprovechado para montar en un vídeo colgado en vimeo. Ellos lo pasaron bien, nosotros lo pasamos bien… todo estupendo (pa que luego digan). Esta canción forma parte de dicho montaje, como no podía ser de otro modo. De hecho, acompaña los créditos finales :)

Y es que el dúo barcelonés logra captar la atmósfera del recuerdo. El deseo de volver a visitar esos sitios que nos fascinaron y que probablemente son más bonitos en la memoria de lo que lo fueron en su momento.

Siempre haciendo alarde de un loable sentido del humor que hace que las letras sean parte fundamental de su trabajo, Hidrogenesse se emplea a fondo en esta ocasión con la parte musical. Un sólido tecno pop (en su acepción española) que destaca entre muchos de sus temas, inmersos en un tonti-pop de escaso valor musical. Los sintetizadores, el vocoder y una caja de ritmos que marca el contundente avance de la música son sorprendidos por un piano (quiero pensar que electrónico) que nos transporta a los años dorados del synth pop.

Recuerdo que, cuando la escuche por primera vez, lo que más llamó mi atención fueron las modulaciones que se producen en lo que podríamos llamar estribillo (concretamente al decir “cutre y barata”). Ese giro armónico dota de nuevo impulso a una música que podría haber resultado con facilidad repetitiva. Todo un acierto.

Sería absurdo querer hacer un análisis más pormenorizado de una canción que debería gustar por la sencillez. Hay bastante densidad de sonidos electrónicos, pero eso no debería más que hacernos sentir ese empuje que proporciona la buena música, la que parece ser de construcción simple. Como simple es (a mi juicio por exceso) el vídeo que acompaña a las imágenes. Imagino que verían, como yo, el giro d’Italia en aquellas tardes veraniegas del pasado y que han querido homenajear una época. Desde luego, con la música lo han logrado.

29 agosto 2010 at 9:21 am 1 comentario

HALFWAY HOME – Morgan Van Dam


Música del anuncio “White and orange lights” de Ford Focus Sound (2009)

La que os traigo hoy al blog es una música que, de alguna manera, responde a una concepción no romántica del mundo. Es interesante cómo nos hemos llevado todo el siglo XX queriendo librarnos de las ataduras del artista romántico sin lograrlo. Al menos sin lograrlo en un sentido amplio: individualismo en los creadores, concepto elevado del arte, dirigido a un público burgués… Esta ha sido la tónica.

Todos conocemos los intentos de numerosos artistas por escapar del influjo romántico. En lo musical empieza con el impresionismo y el dodecafonismo, líneas musicales fuertemente ancladas en la tradición anterior (por su proximidad). Ya en la segunda mitad del siglo XX, ideas como el anti-arte posicionan al artista en las antípodas estilísticas del arte romántico. Estilísticas, que no conceptuales, ya que seguimos hablando (por lo general) de artistas enaltecidos por su obra y de creaciones dirigidas a un público que espera con avidez el comentario del crítico de turno. Paradójicas son las ventas millonarias de la lata de “mierda de artista” de Piero Manzoni o los aplausos que reciben obras dadaistas o conceptuales de un público snob que sabe muy bien lo que aplaude pero que lo raro le parece siempre bien. Y lo dice un verdadero amante de la música del siglo XX.

Un simple anuncio de coche es capaz de hacer todo esto con una naturalidad que jamás hubieran imaginado aquellos artistas de vanguardia. La concepción no romántica de la música que nos presenta vendría determinada por los siguientes elementos:

1º En su concepción estética han influido cuestiones relacionadas con la venta de un producto, en especial el público al que va dirigido el producto; el auditorio potencial será el de todos aquellos que puedan ver el anuncio por la tele, es decir, cualquiera hoy en día, si bien debería estimular en concreto a un sector de este público susceptible de comprarlo. Es música publicitaria que en este sentido dista poco, al fin y al cabo, de la que ya se había hecho antes.

2º Los burgueses del XIX estaban ávidos de conciertos públicos y reuniones sociales en que demostrar un estatus social elevado. El siglo XXI nos trae una nueva forma de entender la relación música-público. Ahora es la propia música la que busca su público, que se encuentra con ella en mil y un formatos diferentes. Obras como 4’33” buscaban sintonizar arte y vida, introduciendo de alguna forma la vida en el arte. Hoy en día es la música (el arte) la que se ha introducido en nuestra vida cotidiana, en un principio a través de la radio o la televisión, más adelante gracias a los móviles, los mp3 o la música del supermercado, por poner algunos ejemplos.

3º Esto también se venía haciendo anteriormente. Sin embargo, todo autor, sea de la melodía de apertura de una serie de televisión o de un tono de móvil, ha pretendido conservar sus derechos de autor, concepción también decimonónica, por cierto. Tan sólo las recientes corrientes de copyleft, iniciadas por el desarrollo de software libre allá por los 80, han abierto las puertas a una auténtica revolución del concepto de autoría. Este caso es particularmente interesante, puesto que la música ha sido realidad por una empresa, la productora Morgan Van Dam: es, por tanto, una obra colectiva en que el individualismo del artista queda mitigado.

4º Pese a todos los condicionantes anteriores, en su composición se ha cuidado al extremo la calidad estética. No se han limitado a procurar un buen resultado publicitario, sino que verdaderamente se ha creado un tema de tipo indie o dance-punk que podría pertenecer a cualquiera de los grupos del mercado. Según topmusicablog.com, “Suena como a una fusión de beats de varias canciones de Razorlight, The Feeling y Phoenix mezclado con el In My Arms de Kylie Minogue”.

5º Estas músicas escapan de los análisis “serios” realizados por revistas especializadas (es paradójico que lo diga mientras analizo el tema Xd). Los oyentes burgueses esperamos dar una opinión de calidad, para lo cual a menudo recurrimos al crítico de turno que nos diga qué tal suena esto o aquellos. Pero el crítico no se detiene a analizar la música de un anuncio: esta cumple su función y punto.

6º Por último, pero no menos importante, el formato discográfico desaparece en favor de las nuevas fórmulas de distribución musical. En principio sólo parece posible disponer del tema a través de la red, gracias al omnipresente Youtube y formatos similares. La idea de una colección de canciones se ve sustituida por la inmediatez de la canción suelta.

Cuando nos encontramos con estas músicas que se alejan de los patrones decimonónicos con los que valoramos el arte, solemos caer en prejuicios que nos impiden apreciar con justicia lo que nos ofrecen. Es necesario aplicar otros criterios para valorarla adecuadamente. “Halfway home” no es una de las mejores canciones de la década, ni a buen seguro resistirá el paso del tiempo. Sin embargo, hoy por hoy nos permite plantearnos lo que puede llegar a ser la música si somos capaces de enfocar todas estas novedades desde un aspecto positivo.

He aquí el anuncio en el que aparece la música.

9 mayo 2010 at 10:48 pm 1 comentario

SWIMMING POOL – Freezepop


Del álbum Future future future perfect (Cordless Recordings, 2007)

Freezepop me gustaron desde que los descubrí, investigando acerca de los distintos subgéneros musicales dentro de la electrónica pop. Me gustó en especial que hiciesen una música tan desenfadada, tan pop en un sentido amplio, y que aún así no renunciasen a la calidad en su música. Y es que estoy bastante cansado de grupejos que se apuntan a rollos vintage, neo-punk, naif, electroclash, etc. para ocultar (sin lograrlo) sus evidentes deficiencias como músicos. En España son ejército.

Aunque no es ninguna garantía que confirme lo que comento, Freezepop ganó el premio al Mejor Grupo Revelación en los American Synthpop Awards de 2002 y fueron semifinalistas en los premios WBCN’s Rumble. Y digo que no es garantía porque muchos de los que he denostado anteriormente son alabados por la crítica. Qué se le va a hacer.

Pero bueno, en esta ocasión estoy de acuerdo con críticos y jueces. De hecho, me encanta que sea un grupo que no haya entrado en el juego del mainstream y todo lo negativo que conlleva dicho estatus. La cantante, con el simpático apodo de Liz Enthusiasm, mantiene su portfolio como diseñadora (creo que no muy buena :P) en que vienen algunos de sus trabajos. El comentario que añade a la web de Freezepop, de la que es responsable, dice con una agradable naturalidad que “is a fun electropop band from Boston (I also happen to be the singer)”. No puedo evitar recordar a muchos otros grupos que hacen o han hecho buena música, que no han llegado a obtener la popularidad “necesaria” y que siguen con sus vidas cotidianas.

Este último comentario podría parecer baladí, y en sí mismo tan simplicista como los grupos que antes yo mismo criticaba. Pero para mi es importante que, cuando se hable de pop, no nos alejemos de la vida cotidiana. El pop es en esencia eso: llevar a la esfera del arte el objeto común, lo ordinario, la cotidianeidad. Nada más alejado de dicho ámbito que el “rey del pop”, ¿no? Como decía antes, el mainstream sitúa al artista en la dimensión aurática y lo distancia de su esencia, especialmente cuando hablamos del pop.

Y esto es lo que Freezepop mantiene en sus letras, en su caso siempre en el círculo de los 80 y primeros 90 (se ve que les va) y en el ámbito de lo electrónico (medios de comunicación, videoconsolas, robots…). De hecho, sus vídeos son prácticamente una apología del kistch.

En este caso estamos en un ámbito diferente: la historia de uno de esos momentos de felicidad que una pareja recuerda idílicamente toda la vida. Todos tenemos este tipo de recuerdos (y si no es así, ¡tenedlos, por dios!). Se trata de una noche, una piscina y una pareja que vive intensamente el momento: “everything is perfect now”, nos repite la sección final. Y sí, está lejos de la esfera pop, y sin embargo…

… y sin embargo seguimos muy cercanos a la posmodernidad, e incluso más allá. Se cuenta una historia sencilla a través de recuerdos en primera persona: era tarde, el aire era fresco, el olor del cloro en la piel, las estrellas… es una descripción. Prácticamente carece de metáforas y de sentimentalismo, si bien no deja de ser una impresión muy personal, lo que recordamos de un momento que significó algo importante en nuestras vidas. Todo es ordinario, un simple baño en una piscina. Todo es especial, lo que ese baño es en mi recuerdo, las sensaciones que tuve cuando sucedió el hecho.

Tengo la impresión de que la posmodernidad, al vaciar de sentido nuestra vida (y al arte, claro), nos ha ido acercando, paradójicamente, hacia un punto común. Hemos dejado atrás la sensiblería romántica, las religiones simplicistas y las creencias totalizadoras, sí. Pero no renunciamos a vivir una vida plena, a tener momentos “perfectos”, a disfrutar de pequeñas o grandes cosas, a ser personas. Si la posmodernidad nos enseñó que no podemos buscar soluciones globales, también nos ayudó a descubrir que todos vivimos la vida de forma parecida, con nuestros placeres y dolores, evolucionando, olvidando, recordando… (Por cierto, gracias, Jordi, por “Los detectives salvajes”).

Mucha filosofía, me temo, para una sencilla canción. Poco hablé sobre la música, que tiene el don de mantener una unidad formal (dos secciones que se repiten) y simultáneamente evolucionar de principio a fin (ninguna repetición es igual a la otra, ni en armonía, ni en instrumentación, ni siquiera por su melodía). Gran sutileza en el uso de los sintetizadores, destacando el momento casi silencioso (qué sugerente, ¿no?) que hay a la mitad. Eso sí, una peguita: el unísono con la voz del sinte que acompaña “everything is perfect now” no termina de funcionar. Por lo demás, una “perfecta” canción para un momento “perfecto”.

[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=NqCzqmtvYJM%5D

20 febrero 2010 at 8:46 am 1 comentario

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