Posts filed under ‘Politonalidad’

THEY ARE THERE! – Charles Ives


Grabada en el Mary Howard Studio en New York City (1943). Basada en su canción “He is there!”, con diferente texto, de 1917.

Esta obra me la grabé de la radio (Radio Clásica, of course) de un concierto del Kronos Quartet. Estos amazing musicians pusieron la grabación original de Ives y sobre ella doblaron voces con las cuerdas, en una proyección sonora bastante lograda. Desde la primera escucha me enamoré de una canción que perfectamente le echa la pata al “God save de Queen” de los Sex Pistols. El tipo canta con la misma técnica de Johnny Rotten (o viceversa, claro está) y el piano es usado, con gran sabiduría, como si de un instrumento de percusión se tratase.

Es evidente que no es la calidad de la grabación lo que cautiva. Se trata, como podréis imaginar, de la emoción que transmite. Ives parece utilizar su música en esta pieza como arma arrojadiza contra la guerra, los políticos y los poderosos, es decir, según el autor los que hacen que no marche bien el mundo. Prácticamente estamos asistiendo a una batalla campal: Ives vs. lo malo del mundo.

Tendríamos que conocer algunos detalles de la biografía de este sorprendente autor americano para poder comprender su lucha. Para empezar, se ganó las habichuelas como agente de seguros. Sí, componía en sus ratos libres y tocaba el órgano para no sé que iglesia, pero nadie supo de su música hasta el final de su vida, cuando curiosamente hacían muchos años que se sentía ya incapaz de componer. Pese a pasar desapercibido para sus coetáneos, es considerado como uno de los padres de la música americana actual, ya que imprimió a la tradición musical europea un sabor nuevo que nos translada a los Estados Unidos con su despliegue de bandas de música de calle, ambientes urbanos, himnos religiosos, etc. Por otra parte, en su familia eran demócratas de toda la vida. Aquí empezamos a intuir que su obra no está exenta de una importante carga ideológica. Pero no era un demócrata al uso: fue más allá. Sus ideas resultaban muy radicales incluso para los demócratas de 1930, no digamos los de hoy día. Estaba a favor de un gobierno mundial para evitar las guerras (la League of Nations sería un primer paso), un límite a los sueldos anuales de los ejecutivos, un teléfono nacional de votación para cuestiones que más directamente afecten a la nación y la prohibición de que cualquier persona rica pudiera interferir en el gobierno. Curioso, ¿verdad?

Son muy bonitas las palabras, “hay que hacer esto”, “deberíamos luchar por aquello”. Él fue aún más alla y, para muestra, un botón. Cuando Lou Harrison estrenó en 1946 su 3ª sinfonía y, gracias a ello, Ives ganó el Pulitzer se deshizo del premio monetario (la mitad se lo dio a Harrison), diciendo que “los premios son para chiquillos, y yo ya estoy mayor”. Señor Charles Ives, cuénteme entre sus mayores admiradores.

Con todos estos datos podemos ya enfrentarnos a una letra cargada y dispuesta a disparar. Con respecto a la obra musical en sí comentaré que utiliza, como hizo frecuentemente, la forma de canción que nos recuerda a un himno patriótico. Sobre una melodía de este tipo, Ives situa un acompañamiento en el piano que resulta a veces muy tradicional, pero que de repente ataca con furia las bases armónicas convencionales. Destacaré el uso del cluster en los estribillos, que nos recuerda al fragor de la batalla. También es muy interesante los rubati que surgen aquí y allá para dar mayor emotividad al texto, como si de un lied se tratara. Charles Ives fue un compositor que hizo uso de la politonalidad con frecuencia, superponiendo melodías muy distintas en un collage sonoro. Aquí es evidente que utiliza todo tipo de tonalidades superpuestas, si bien en general hace más un uso de la armonía por su sonoridad.

El resultado es, para mi, demoledor. Os dejo la letra para que podáis disfrutar de este luchador incansable. ¡Tres hurras por Ives! Hip, hip, hooray…

THEY ARE THERE!

There’s a time in many a life
When it’s do, though facing death,
When our soldier boys
Will do their part that people can live
In a world where all will have a say.

They’re concious always of their country’s aim,
Which is liberty for all.

‘Hip, hip, hooray,’ you’ll hear them say,
As they go to the fighting front.

Brave boys are now in action!
They are there, they will help to free the world.

They are fighting for the right,
But when it comes to might,
They are there, they are there, they are there!
(You bet they’ll be!)

As the Allies beat up all the war hogs.
Our boys’ll be there, fighting hard,

And then the world will shout
the battle cry of freedom,

Tenting on a new campground,
Tenting tonight, tenting on a new campground,

For it’s rally round the flag of the People’s New Free World, shouting the battle cry of freedom!

When we’re through this cursed war,
All those dynamite-sneaking gougers,
Making slaves of men (God damn them),

Then let all the people rise
and stand together in brave, kind humanity.

Most wars are made by small, stupid,
selfish bossing groups,

While the People have no say,

But there’ll come a day,
Hip, hip, hooray,

When they’ll smash all dictators to the wall!

Let’s build a people’s world nation, hooray!
Every honest country free to live its own,
native life!

They will stand up for the right,
But when it comes to might,
They’ll be there, they’ll be there, they’ll be there!
(You bet they’ll be.)

Then the People, not just politicians,

Will rule their own lands and lives,
And you’ll hear the whole universe
Shouting the battle cry of freedom,

Tenting on a new campground,
Tenting tonight, tenting on a new campground,

For it’s rally round the flag
of the People’s New Free World,
Shouting the battle cry of freedom!

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17 julio 2009 at 11:17 am Deja un comentario

DANSE RUSSE – Igor Stravinski


Primero de los Tres movimientos de Petruska (1921). Grabado en Estocolmo, en enero de 1965. Dirigido por Ake Falck.

La energía que transmite la obra temprana de Stravinski se resume en estos tres movimientos para piano, dedicados a su gran amigo Anton Rubinstein. Petruska es un ballet que se encuentra a caballo entre El pájaro de fuego -su primer trabajo para el afamado coreógrafo Diágilev y claro deudor de su maestro Rimsky Korsakov- y La consagración de la primavera, obra maestra de este período y tal vez su mejor composición. Los tres pertenecen al período del autor conocido como primitivo o ruso, en el que hace uso del folklore de su país natal y potencia la rítmica y las disonancias armónicas en detrimento de la melodía.

Cuando, hace ya bastantes años, me puse la grabación que había hecho de Canal + de estos “Tres movimientos de Petruska” interpretados por Alexis Weissenberg no podía dar crédito a lo que veía y escuchaba. Y es lógico si tenemos en cuenta que el propio Stravinski, que por lo visto era un gran pianista, no se atrevía con su obra, considerando que no tenía suficiente técnica con la mano izquierda. Da la sensación de que decidió no prescindir de ninguna nota de la instrumentación original para orquesta, o al menos utilizar todas las posibilidades que tienen diez dedos sobre las teclas de un piano. La grabación de este vídeo supuso un fuerte impulso para la carrera de Weissenberg, quien logró impresionar a Karajan con su interpreatación y fue invitado ya con frecuencia a tocar con la Filarmónica de Berlín. Y no es para menos: está enorme. Ni un gesto en el impávido rostro, ni un movimiento imprescindible, ni un atisbo de duda en la ejecución. Los dedos parecen baquetas percutiendo sobre el teclado. Pese a la escasez de emoción, no está ausente de potencia y de vigor; justamente al contrario. Es de una exactitud enérgica increible. A esto hay que sumarle una cuidada puesta en escena, con planos bastante notables (si bien el contrapicado del rostro de Weissenberg no permite que se nombre pianista guapo del año XP). De hecho, para la grabación hubo que construir un piano que se adaptase a las necesidades del director. Y no nos olvidemos de los cambios tan bellos en la iluminación.

El que escuchamos aquí, primero de los tres movimientos, hace uso de recursos impresionistas como la modalidad o los acordes de notas extrañas, así como un uso amplio de la politonalidad. En el original se traduce fundamentalmente en el uso del conocido acorde de Petruska, superposición de Do y Fa# mayor, recurso bitonal y leitmotiv que representa al propio personaje de Petruska. El ritmo mecánico viene siempre marcado por alguna parte del acompañamiento, que actua a menudo como una sección de percusión. En la sección central se abandona esa energía de marcha y se utilizan recursos más arpegiados y un mayor rubato. El final retoma la idea primera para alcanzar una sorprendente coda en que los “golpes” sobre el teclado alternan con tensos silencios, dando al movimiento un carácter muy conclusivo para ser tan breve. De la media hora larga del original, Stravinski lo reduce a la mitad. El resultado no sólo no supone una disminución de la fuerza de la música, sino que llega a potenciar la intensidad del discurso.

[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=EgJ0XWyYY4Y%5D

PD. Aquí os dejo enlaces a la interpretación de la obra completa por Davide Cabassi en la 20º Van Cliburn International Piano Competition de 2005. Para mí no hay color.

Primer y segundo movimientos

Tercer movimiento

28 mayo 2009 at 10:16 am Deja un comentario


AUDICIONES


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