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I GOT A WOMAN – Elvis Presley


Del álbum Elvis Presley (RCA Victor, 1956)

Hoy cumpliría 75 años el “Rey del Rock”. Los cumpliría si una mezcla letal de medicamentos/drogas no hubiese acabado con su vida a los 42 (versión oficial). Así que una manada de fans e imitadores se ha lanzado a la calle y, sobre todo, a los medios para celebrar a su modo tan magno evento. Yo prefiero un “blogmenaje” más privado, dentro de lo mediática y pública que es también la web 2.0.

Y para ello he elegido, como no podía ser de otro modo, un tema de su álbum de debut, considerado como uno de los mejores, no ya de su carrera, sino de la historia del rock. Un disco que aparece cuando Elvis ya había conseguido su primer número uno (¡de 18!), “Heartbreak Hotel”, y que fusiona los estilos que harían tan importante este momento histórico: rhythm & blues y country, que darían lugar al rockabilly y al rock ‘n’ roll.

En realidad “I got a woman” es puro rhythm and blues de la pluma del gran Ray Charles. El chico sureño canta… ¡música de negros! Y no era el único escándalo social que provocaba. También se producía una revolución (sexual) en su famosa pelvis, hasta el punto de limitar sus planos en televisión al torso, de cintura para arriba.

No es vana la referencia extramusical. La importancia que tiene Elvis está muy relacionada con su actitud descarada, con su extraña forma de moverse que escandalizaba a puritanos y conservadores, y por supuesto con el hecho de cantar una música inapropiada para un blanco del sur y menos aún para los tiernos oídos adolescentes de toda una generación de clase media. Y es que con su anterior discográfica había grabado principalmente country (más apropiado, claro), pero el nuevo ritmo (y blues) estaba pegando fuerte. Y Elvis lo bordaba.

No me olvido de su tremenda voz de barítono y los giros vocales que tanta personalidad confieren a su interpretación. Como instrumentista nada que decir: la guitarra es más un adorno en sus actuaciones, un elemento más del espectáculo. Pero lo fundamental es cómo representa con su cuerpo la música que interpreta, cómo logra dar intensidad, (enloqueciendo a las masas de fans) o crear momentos de calma tensa simplemente con su actitud. Llena el escenario.

A continuación, algunas muestras:

Directo de 1956 en el que vemos a Elvis en plena faena. Impresionante el control de intensidades. Atención al plano frontal: no baja de la cintura.
[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=InF7oA_XyTk%5D
Muestra de que lo que hacía El Rey no es tan fácil: triste actuación de Michael St. Gerard en el papel de Elvis Presley; canta Ronnie McDowell.
[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=DFtmpyrvP7U%5D
Un Elvis más entradito en carnes del año 72. Aunque han pasado 16 añazos, su energía no ha disminuido y sigue llenando el escenario. Observad cómo controla cada momento de la música con simples gestos a un lado y a otro. Intrusión final del “Amen” gospel.
[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=SLFI2qkjdMI%5D
Versión del disco. Me encanta la reverb de estudio y el piano en segundo (o tercer) plano.
[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=txeZ2tRKyfk%5D
Cómo no, la original de Ray Charles, otro monstruo del rock. En la comparación apreciamos las diferencias; recuerdos del swing y las big band y la impresionante voz negra de Ray, considerado creador del soul.
[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=Mrd14PxaUco%5D

8 enero 2010 at 10:19 pm 1 comentario

MY GENERATION – The Who


Interpretado en directo el 16 de agosto de 1969 en el Festival de Woodstock. Aparece en su primer álbum de estudio My generation (Brunswick, 1965), cuya edición estadounidense se llamó The Who sings My generation (Decca, 1965).

Hacía unos meses que habían publicado su cuarto álbum de estudio, Tommy, que contiene la que está considerada primera ópera rock de la historia, y llegaban a los Estados Unidos tras un largo historial de éxitos (y escándalos). Eran plato fuerte de Woodstock: tocaron a las 3 de la mañana del sábado e interpretaron 24 canciones, muchas más que todos los demás artistas. Lanzaban mensajes “generacionales” del tipo “Hope I die before I get old”, otra pose de los 60 que en algunos casos sería premonitoria (y en Woodstock tenemos varios ejemplos). El público se encontraba, en definitiva, ante estrellas del rock.

Es curioso como este mítico grupo ha sobrevivido más en los libros y artículos varios que en la realidad de las emisoras, las ventas de discos o las descargas. Cuando sacan el enésimo recopilatorio de The Beatles (¡ahora con nuevas tomas en la ducha de Lennon! XP) los londinenses apenas tienen cabida en programaciones de radio o televisión. Es uno de esos grupos que colaboró en la evolución de la historia del rock (y de la música) aunque su propia obra apenas logre superar a “su generación”.

En realidad, más que curioso es paradójico, y sin embargo frecuente. Muchos de los músicos clave en su época, que han supuesto un giro o una importante evolución para la música, han tenido una producción musical que apenas ha logrado sobrevivir a sus contemporáneos (es paradigmático el ruidismo de comienzos del siglo XX). Mi teoría es que la experimentación en el arte tiene ese precio: hacer una música que nunca se ha hecho significa que todavía no es posible perfeccionarla, y que serán músicos o autores posteriores quienes llevarán el nuevo género a su época “dorada”. De este modo, The Who han tenido que ver con la psicodelia, con la ópera rock, con los álbumes conceptuales, con el hard rock o con el rock progresivo, e incluso hay quien ve una actitud proto-punk. Sin embargo, ni siquiera Tommy o Quadrophenia han pasado de ser hitos históricos que pocos chavales podrán conocer hoy en día y cuyas historias están muy desconectadas del público actual.

Pero estábamos en 1969, como decía, Pete Townshend presenta el tema vestido de mono blanco (inevitable pensar en La naranja mecánica), Roger Daltrey vestía una chaqueta con flecos muy “western” (¿a lo Morrison o viceversa?), vuelta de tuerca a la conocida “invasión británica” que habían vivido los EEUU unos años antes, el grupo se movía en los escenarios con la soltura que les confería su condición de estrellas del rock.

El sonido de “My generation”, que en lo básico responde a un rhythm and blues, es crudo. Duros silencios, en los que Daltrey parece tartamudear, preceden a la chirriante guitarra de Townshend, batería y bajo parecen preludiar el lo-fi más casero y al final del tema, golpes de guitarra incluidos, casi nos sitúan en el radio de acción de los Sex Pistols o del no wave. Entre estos alardes de agresividad que dan comienzo y finalizan su actuación, The Who nos deleita con un momento mucho más blues (ilustrado con hermosas imágenes de hippies danzando en éxtasis al contraluz del amanecer), de corte instrumental y ritmo ternario. Era su nueva forma de construir piezas, mediante fragmentos que se superponían y configuraban un hilo musical de mayor dimensión, y que estaba dando sus frutos en las primeras óperas rock y álbumes conceptuales.

El sonido y la actitud de The Who impactó a los jóvenes de la segunda mitad de los sesenta -todavía daría para algo más en los 70-, pero sobre todo serviría de referencia para muchos otros grupos y otras generaciones. ¡Rock’n’roll!

[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=cH9IgJZCx4c%5D

12 septiembre 2009 at 7:26 am 4 comentarios

FIRE – Jimi Hendrix


Interpretado en directo en el Festival de Woodstock, 1969. Grabada en estudio para el álbum Are you experienced? de The Jimi Hendrix Experience (MCA Records, 1967).

A mediados de agosto de este año, muy próximo a mi cumple, se conmemorarán los 40 años desde que se realizó el más famoso festival de música juvenil de la historia, en pleno “flower power“. Woodstock reunió a medio millón de chavales ávidos de música y diversión (especialmente centrada en drogas y sexo). Cuando se ven imágenes del evento se ponen los pelos de punta. Una marea humana cubría los terrenos de la granja de Max Yasgur en Bethel (estado de Nueva York). Por este entorno rural fueron desfilando algunos de los más importantes músicos y grupos de la época, y que poco a poco iré desgranando en sucesivos posts. Un homenaje más que merecido a todo un símbolo contra la guerra.

Y para abrir, el icono que cerró el festival. A Jimi le quedaba poco más de un año de vida y su repercusión era ya inmensa. Hacía poco que se había disuelto su The Jimi Hendrix Experience debido fundamentalmente a las extravagancias del guitarrista, con su anárquico perfeccionismo en el trabajo (difícil y extraña combinación). Y allí se presentó con un nuevo grupo, que el speaker presentaba como “The Jimi Hendrix Experience” y el propio Hendrix corregía y renombraba como “Gipsy Sun and Rainbows”. Es significativo.

Su actuación había sido programada para el final del festival, a petición (o tal vez debería decir “por exigencia”) del propio Hendrix. Esto le perjudicó sobremanera, ya que su aparición, pensada para la mitad de la noche del 18 de agosto, tuvo que retrasarse hasta las 9 de la mañana del día siguiente por la multitud de problemas técnicos, logísticos e incluso climáticos (es lo que tiene hacer un festival en Nueva York: en algún momento lloverá XP). El público, después de varias noches intensas, se fue retirando y los que aguantaron escucharon con escasa atención las dos horitas que se pegó el virtuoso guitarrista encima del escenario. Supongo que más de uno/a se habrá arrepentido luego de largarse del sitio, pero me imagino que el personal estaría muerto. Todos estos factores extramusicales son importantes, y lo más interesante es que quedan reflejados en la grabación que vamos a ver.

¿Y porqué, dentro del potentísimo repertorio que interpretó Hendrix en Woodstock, he elegido “Fire”? Los motivos son los siguientes:

1º) Me gusta. Nos remite al sonido que le llevó a la fama, con canciones de tradición pop de 3 ó 4 minutos.

2º) La calidad que demuestra Hendrix a la guitarra es abrumadora. Aquí no hace alarde de las extravagancias que tan famoso le hicieron (tocar con los dientes, tras la espalda, etc…). Se limita a tocar como él sabe un tema que suena a R&B clásico, sin más.

3º) Sí, nos remite a la tradición del blues, pero sigue siendo un Hendrix embelesado por la música psicodélica, y por tanto por los recovecos armónicos y formales que el estilo aportó al rock. Aquí lo encontramos presente en una rápida batería conforme al género y en momentos de la guitarra que a duras penas puede seguir el pobre bajista.

4º) Se ve bien y suena bien. Todo un logro para Youtube.

5º) Es un directo que nos cuenta mucho más de lo que supone una simple interpretación de un tema. En concreto, fijaos como a mitad del primero de los solos de guitarra hace indicaciones al bajista de lo que va a hacer (en este caso con respuesta positiva), poco después repite los gestos (en este caso con escaso éxito y gran desagrado del genio), a partir de ahí, hasta al batería se le notan síntomas de nerviosismo (por lo que escucho), a Hendrix se le va la olla y no pulsa el pedal adecuado en el momento oportuno (por lo que veo). Y lo que es más destacable, la mirada final de “joder, vaya mierda”.

Así es, Hendrix no quedaba satisfecho. Y me encanta tener la oportunidad de sentir de alguna forma la humanidad de un auténtico monstruo de la música. Y creo que estos detalles hacen a un directo tan grande como el más perfecto de los discos de estudio. Y me pregunto ¿cómo habría sonado si le hubiera gustado? Y me siento a esperar vuestras opiniones escuchando lo último de Jay Jay Johanson (Pse…).

[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=qQRUcybOjOM%5D

1 julio 2009 at 3:21 pm Deja un comentario


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