Archive for enero, 2010

HOT HOUSE – Charlie Parker & Dizzy Gillespie


Charlie Parker, saxo alto – Dizzy Gillespie, trompeta – Dick Hyman, piano – Sandy Block, contrabajo – Charlie Smith, batería. Grabación para la televisión estadounidense en 1952.

En la historia de la música más reciente sucede, de vez en cuando, que se encuentran dos figuras que son esenciales para el desarrollo de la propia historia. No es el caso del maestro y el alumno, ni el cruce de palabras y palmaditas en la espalda, es una verdadera conexión entre lo que luego serán leyendas de la música. Así, cuando a finales de 1944 empezaron a trabajar juntos Gillespie y Parker, los cimientos del jazz empezaron a removerse.

El swing había alcanzado su cumbre expresiva en la década de los 30, con el apogeo de las big bands, y se encontraba en franca decadencia, repitiendo fórmulas para el gran público. Asímismo, la II Guerra Mundial había producido importantes vacíos en las grandes orquestas, y los circuitos comerciales no eran capaces de soportar el costo que suponía una banda de 15 ó 20 músicos. Los jóvenes talentos empezaron a desarrollarse en grupos más pequeños, en los que podían dar, además, rienda suelta a su creatividad con mucha mayor libertad que en las big bands.

En este contexto se conocen “Diz and Bird”. Gillespie ya había trabajado con varias orquestas de swing, en las que aprovechaba al máximo los breves solos que se le concedían con un ritmo frenético, gran variedad de ideas melódicas y atrevimientos armónicos no siempre dentro de lo ortodoxo. Parker se daría a conocer definitivamente tras su colaboración con Gillespie, cuando grabaron temas tan sorprendentes para su época como “Groovin’ High”, “Salt Peanuts” o el propio “Hot House”, composición de Tadd Dameron. El mundo de la música esta asistiendo al nacimiento del bebop.

Hoy en día no es difícil comprender el trabajo de Parker y Gillespie como una evolución lógica del jazz, pero en su propia época no fue tan sencillo que críticos y público aceptaran las innovaciones que se produjeron (No puedo evitar recordar aquí el incidente de la Guardia Civil en el pasado Festival de Jazz de Sigüenza). El bebop también fue acusado de no ser jazz, y en general se relacionó más con lo marginal y con los sectores más bohemios, como la generación Beat.

Pero, ¿qué hacía de esta música que no fuese aceptada por muchos de los amantes del swing? Para empezar, el ritmo invariable del swing, el “swing” propiamente dicho, se verá aquí muy acelerado y fusionado con ritmos provenientes del mundo latino y africano. La sección ritmica va adquiriendo mayor independencia. Aquí, sin embargo, escuchamos un ritmo de swing más o menos convencional en la batería, con el contrabajo realizando lo que se llama “bajo caminante”, que aporta un mayor melodismo con ese continuo de notas.

Sin embargo, lo que me parece que más distanció el bebop de sus oyentes contemporáneos fueron los atrevimientos armónicos. Las melodías se mueven con libertad por escalas ampliadas, con numerosas notas cromáticas o extrañas a los acordes. Si a esto le sumamos unos frenéticos solos en que desarrollan las posibilidades del instrumento hasta el límite, podemos entender que no fuesen comprendidos. Como ilustración, podéis escuchar el cruce entre el final del solo de Parker y el comienzo del de Gillespie: parece que estén tocando en dos tonalidades completamente diferentes.

Con respecto a la interpretación, qué decir. Me encantan los músicos que hacen fácil lo difícil. Además se mantienen en unos límites muy adecuados en cuanto a los solos. A menudo escuchamos interpretaciones de bebop en que los solistas no dejan un momento de respiro, que se encuentran cercanas al “horror vacui”. Sin embargo “Diz & Bird” saben perfectamente cuando lanzar una cascada de notas y cuando detenerse un instante y dejar respirar a la música. A mi me fascina particularmente la capacidad melódica de su interpretación al unísono del principio y el final, un formato por cierto muy repetido en jazz.

[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=wkvCDCOGzGc%5D

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31 enero 2010 at 8:06 pm Deja un comentario

CONCERTO PARA MANDOLINA, CUERDA Y BAJO CONTINUO EN DO MAYOR, RV. 425 – Antonio Vivaldi


Compuesto en 1725.

 “Nada puede salvar a la música culta del triste destino de difuminarse en praxis oscurantista y patrañera salvo el instinto de ponerla en cortocircuito con la modernidad”, dice brillantemente Alessandro Baricco en su ensayo El alma de Hegel y las vacas de Wisconsin (Editorial Siruela, 1999). Y no puedo estar más de acuerdo. Nunca hemos tenido tantas opciones a la hora de escuchar música, conviviendo en nuestras discotecas (en la mía, al menos) sonidos de hace varios siglos con las últimas vanguardias, rock de los 50, pop de los 80 o electrónica de rabiosa actualidad, música de cualquier cultura imaginable. En la “era de la comunicación” que vivimos actualmente es posible escuchar música en montones de situaciones cotidianas: el despertador, una llamada de móvil, la tele, Internet, la radio del coche, el mp3 cuando hacemos deporte (ya los hay submarinos, para la piscina), los videojuegos y podría seguir así un buen rato.

El alegato de Baricco viene a poner el énfasis, principalmente, en una interpretación moderna de los clásicos. En dejarnos de puritanismos clasistas y comprender que la música de los grandes compositores no puede ser escuchada con oídos de su época, porque vivimos en otra radicalmente distinta. Limitar sus músicas a determinados escenarios conservadores sería, como dice Baricco, “hacerlas rígidos iconos de una mitología rancia equivale a domarlas y confinarlas en el parque natural de una espiritualidad dominguera”. Me encanta, el tío reparte leña a diestro y siniestro.

Por eso en nuestra época, la música de Vivaldi que hoy comentamos tiene cabida tanto en teatros y salas de concierto como en anuncios (Digital +)

[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=warkJmCLqkA%5D

o en películas (Kramer vs Kramer), en este caso en una transcripción de la pieza para mandolina y guitarra.

[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=YVzK2MvHNuI%5D

¿Porqué habría que ceñirse a disfrutarlo tan sólo en los conciertos o los discos? ¿Porqué no disfrutar de un buen anuncio, que realmente pone a Vivaldi “en cortocircuito con la modernidad”?

La lectura de este ensayo supuso para mi un antes y un después en la apreciación musical. Baricco fue capaz de darle forma a muchas cosas que me rondaban la cabeza, y hoy día me permite difundir la buena música de una forma diferente, sin trabas impuestas por los rígidos cánones de la “gran música”. Ni que decir tiene que a los niños y niñas de mis clases les gustan las piezas que ya han oído (esta, por ejemplo) y así se puede ir cimentando una escucha más consciente (en algunos casos, claro Xd).

Del concerto en sí, poco más que añadir: los tres movimientos de rigor, allegro-adagio-allegro; el habitual diálogo entre la mandolina y la orquesta; los escalones dinámicos propios del barroco; así como los recursos armónicos de Vivaldi, con sus características progresiones. Un bonito concerto a solo.

Para disfrutar de las versiones a tutiplein:

La del anuncio de Digital +, versión de The Zagreb soloists, en spotify:

http://open.spotify.com/track/2BfG2Rj9lEynPeeqXcKznu

Una estupenda versión de The Kapsberger Ensemble, con Rolf Lislevand a la mandolina:

[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=-utT-BD0obk%5D

23 enero 2010 at 6:04 pm Deja un comentario

I GOT A WOMAN – Elvis Presley


Del álbum Elvis Presley (RCA Victor, 1956)

Hoy cumpliría 75 años el “Rey del Rock”. Los cumpliría si una mezcla letal de medicamentos/drogas no hubiese acabado con su vida a los 42 (versión oficial). Así que una manada de fans e imitadores se ha lanzado a la calle y, sobre todo, a los medios para celebrar a su modo tan magno evento. Yo prefiero un “blogmenaje” más privado, dentro de lo mediática y pública que es también la web 2.0.

Y para ello he elegido, como no podía ser de otro modo, un tema de su álbum de debut, considerado como uno de los mejores, no ya de su carrera, sino de la historia del rock. Un disco que aparece cuando Elvis ya había conseguido su primer número uno (¡de 18!), “Heartbreak Hotel”, y que fusiona los estilos que harían tan importante este momento histórico: rhythm & blues y country, que darían lugar al rockabilly y al rock ‘n’ roll.

En realidad “I got a woman” es puro rhythm and blues de la pluma del gran Ray Charles. El chico sureño canta… ¡música de negros! Y no era el único escándalo social que provocaba. También se producía una revolución (sexual) en su famosa pelvis, hasta el punto de limitar sus planos en televisión al torso, de cintura para arriba.

No es vana la referencia extramusical. La importancia que tiene Elvis está muy relacionada con su actitud descarada, con su extraña forma de moverse que escandalizaba a puritanos y conservadores, y por supuesto con el hecho de cantar una música inapropiada para un blanco del sur y menos aún para los tiernos oídos adolescentes de toda una generación de clase media. Y es que con su anterior discográfica había grabado principalmente country (más apropiado, claro), pero el nuevo ritmo (y blues) estaba pegando fuerte. Y Elvis lo bordaba.

No me olvido de su tremenda voz de barítono y los giros vocales que tanta personalidad confieren a su interpretación. Como instrumentista nada que decir: la guitarra es más un adorno en sus actuaciones, un elemento más del espectáculo. Pero lo fundamental es cómo representa con su cuerpo la música que interpreta, cómo logra dar intensidad, (enloqueciendo a las masas de fans) o crear momentos de calma tensa simplemente con su actitud. Llena el escenario.

A continuación, algunas muestras:

Directo de 1956 en el que vemos a Elvis en plena faena. Impresionante el control de intensidades. Atención al plano frontal: no baja de la cintura.
[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=InF7oA_XyTk%5D
Muestra de que lo que hacía El Rey no es tan fácil: triste actuación de Michael St. Gerard en el papel de Elvis Presley; canta Ronnie McDowell.
[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=DFtmpyrvP7U%5D
Un Elvis más entradito en carnes del año 72. Aunque han pasado 16 añazos, su energía no ha disminuido y sigue llenando el escenario. Observad cómo controla cada momento de la música con simples gestos a un lado y a otro. Intrusión final del “Amen” gospel.
[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=SLFI2qkjdMI%5D
Versión del disco. Me encanta la reverb de estudio y el piano en segundo (o tercer) plano.
[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=txeZ2tRKyfk%5D
Cómo no, la original de Ray Charles, otro monstruo del rock. En la comparación apreciamos las diferencias; recuerdos del swing y las big band y la impresionante voz negra de Ray, considerado creador del soul.
[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=Mrd14PxaUco%5D

8 enero 2010 at 10:19 pm 1 comentario


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