GOOD MORNING, CAPTAIN – Slint

25 abril 2009 at 6:32 am Deja un comentario


Del álbum Spiderland (Touch and Go, 1991)

Quien iba a imaginar en los albores de los 90 que un grupo de Louisville (Kentucky) de ninguna repercusión mediática terminaría siendo considerado el padre de un género como el Post-rock, que dominaría la escena indie de toda la década. Mitologías aparte, el icono de grupo-bisagra está fundamentado. A mi también me parece mentira que unos adolescentes aislados de los circuitos del rock independiente de la época, que como todos sabemos se centraba en Seattle y su grunge, fuesen capaces de desarrollar un trabajo tan sólido. Por otra parte tiene su lógica: el estar apartados del mundanal ruido indie les permitió realizar una música cuyo sonido era difícilmente ubicable en el espectro sonoro de la época. No sería hasta la aparición de otros seguidores, años después, cuando el disco iría teniendo un lugar destacado en el mundo de los críticos y las listas, y su sonido empezaría a tener su espacio propio. Son muchos los antecedentes e influencias que dicen por ahí, blog a blog, que tuvieron, aunque realmente es difícil situar su música en la escena independiente de la época. Yo personalmente pensaba en los Christian Death de principios de los 80, que nadie ha nombrado, por el rollo de cantar-recitando y lo oscuro de su música, salvando las enormes diferencias.

Saliéndonos de la cuestión histórica, vamos con el tema que nos ocupa, último corte del disco, lo que hace que se escuche cuando te has enterado de qué va la música de Slint en Spiderland. Realmente podríamos escuchar cualquiera de los temas y merecerían la pena; si he elegido este es porque tuvo, dentro de lo que cabe, algo más de repercusión debido a la película “Kids” de Larry Clark. También es cierto que tiene más lugares comunes con el rock (¿es menos post-?), como por ejemplo los cuatro tiempos de la batería, que resultan gratificantes tras una buena dosis de ritmos de amalgama en temas anteriores, o la propia forma, que sin llegar a ser canción mantiene una estructura binaria de contraste entre una parte más suave y otra más potente que podría ser comparable a la de estrofa-estribillo. Esto no quita para que siga resultándonos inquietante el sonido de las dos guitarras y el bajo, tocados como si fueran tres instrumentos iguales y en extraña homofonía, a veces rota por los armónicos tintineantes de uno de ellos, a veces compacta, a veces disonante… Otra de las cualidades-novedades de la grabación, y que nos acerca claramente al “post-“, es el uso de dinámicas (¡por fin!). Ya estaban los grungeros de Nirvana haciendo uso de alternancias dinámicas, pero principalmente basadas en guitarra limpia-guitarra distorsionada. Aquí la gama dinámica es mucho mayor, desde el susurro hasta el grito, desde el levísimo armónico a la potencia del overdrive (insisto: en el resto del disco, más ejemplos). Personalmente, es imposible dejar de pensar en lo mucho que grupos como Mogwai le deben a Slint, si bien estos últimos nos presentan aquí un muestrario mucho más rico de sonoridades y armonías que los escoceses. Es esta la última de las características de “Good morning, captain” que la hace especial; tras una primera parte de armonías oscuras, graves y densas, aparece una secuencia de tres acordes absolutamente modal y que nos sitúa en los exteriores del rock. He aquí el mito.

Por último, la voz, la guinda del pastel. Si bien muy a menudo se prescindirá de ella por parte de otros grupos del género, en Slint es fundamental la presencia de ese recitado que se funde con el resto de sonidos grabados. Esta forma de superponer líneas sonoras, en las que parece que se han realizado dos grabaciones independientes y se han superpuesto, siempre me recuerda a los trabajos de Matisse en los que define el contorno de una figura con una línea negra (en música podría ser la melodía) y luego rellena con color sin limitarse por la línea anterior, como si las figuras fuesen otras (sería la armonía). Solo que aquí los límites los pone el acompañamiento, mientras que la voz es la que se encuentra en libertad. En fin, una “puta obra maestra del rock”, como leí por ahí que decían en un comentario. Y no puedo estar más de acuerdo.

[Youtube = http://www.youtube.com/watch?v=xoH5MPIgM7c%5D

PD. Siento poner un vídeo tan cutre. La realidad es que un grupo que no tiene créditos en su disco carece también de un repertorio videográfico e incluso fotográfico decente. La foto que aquí se nos muestra es la de la portada del disco, os podéis hacer una idea :)

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ADAGIETTO – Gustav Mahler SÌ DOLCE È’L TORMENTO – Claudio Monteverdi

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